La Soledad de Orfeo

Ludovico Silva (Luis José Silva Michelena ). Nace en Caracas el 16.12.1937Muere en Caracas el 4.12.1988. Filósofo, poeta y profesor universitario. Considerado como uno de los más importantes intelectuales del siglo XX venezolano y uno de los principales pensadores marxistas del país. Fueron sus padres Héctor Silva Urbano y Josefina Michelena. Hermano del sociólogo José Agustín Silva Michelena. La educación secundaria en el colegio San Ignacio de Caracas. Tras terminar el bachillerato viajó a Europa donde estudió 2 años de filosofía y letras en Madrid; 1 año de literatura francesa en La Sorbona y en un año de filología románica en Alemania. En Madrid, un grupo de estudiantes lo bautizó como Ludovico, apodo que sustituyó su nombre, siendo conocido desde entonces como Ludovico Silva. En 1969 egresó Summa Cum Laude, de la Escuela de Filosofía de la Universidad Central de Venezuela. En la década de 1960 dirigió y produjo el programa radial La palabra libre. Entre 1964 y 1968 fue secretario general del Ateneo de Caracas, donde participó en la fundación de la revista Papeles, de la cual fue miembro del Comité de redacción. También fue colaborador del periódico Clarín y de la revista Cal, dirigida por Guillermo Meneses. Junto con Miguel Otero Silva fundó la revista Lamigal. En la década de los 80's mantuvo una columna en el diario El Nacional, titulada "Belvedere".

POEMA PARA SER CANTADO O RECITADO CON ACOMPAÑAMIENTO DE LIRAS PIANOS O VIOLINES


I

VENUS A ORFEO

Catástrofes de piedra, albas de hielo,
yacimientos de muerte y esperanza
como espumas se elevan a tu cielo;

y en lo más alto del amor aún danza
sobre la mar, en una tumba de oro
la luz dorada que en mi noche avanza.

Cantas en mis vocablos como un coro
de mineros hundidos en las peñas
buscando un ciego y lúcido tesoro;

pero antes hallarán unas pequeñas
piedras de luz los hombres en la roca
que tú el diamante que en la sombra sueñas.

Una montaña de hambre te convoca
con el sonoro y místico instrumento
de la lira que canta con tu boca,

y aunque el bosque se mueva con el viento
y enloquezca en la noche tu hondo armonio
como en temblor total del firmamento,

tú permanecerás junto al insomnio
sin poder preferir lo que prefieres
y sin poder triunfar de tu demonio.

¡Triste montaña, Orfeo, en la que mueres
sacrificando noches y linternas
para alumbrar un pueblo de mujeres!

¡Qué tumulto de ménades y piernas
quieren ahogar tu voz y tu deseo
de soñar para el hombre albas eternas!

Desde mi densa soledad te veo
perseguido por ménades furiosas
que odian tu nombre y tu belleza, Orfeo.

Son las furias de siempre escandalosas
amenazando al hombre cuando canta
y hace danzar el orden de las cosas.

Pero veo también cómo levanta
Tu ser su dignidad, porque los cielos
de su divinidad te dieron tanta

que a pesar de la hembra, honda de celos,
tu cuerpo hecho de címbalos y liras
libremente pasea por los suelos.

***

Las melodiosas flores que respiras
dulces tallos ondean donde mecen
la suave ondulación conque las miras.

¿No oyes silbar los cedros que amanecen
y el temblor cristalino de la aurora
y el susurrar de cosas que verdecen?

Como del virgen bosque donde mora
tu firme soledad, surgen las aves,
de tí vuela tu voz, ave sonora;

y en tintineo de infantiles llaves
suena el río feliz por la cañada
lleno de garzas como blancas naves

mientras sueñas un agua transformada
por el remo tenaz de tu memoria
en la Venus de piel maravillada.

No se pára jamás la vieja noria
de tu amor en el tiempo, ni se cansa
de imaginar la piel evocatoria

por donde el sueño con su tacto avanza
piedras verdes creando en las pupilas
para mirar, mirar con esperanza.

Tu lira vé danzar manos tranquilas,
delicadas arañas con que ahora
la tela de amor cantando hilas.

Con el canto la vida se demora
y avanza un blanco pie por la pradera
despertando las cosas en la aurora.

La vida, Orfeo, ociosa y pasajera,
la vida de los hombres y las cosas
con el canto se vuelve duradera.

¡Rosal eterno en las mortuorias losas!
Antes se morirán las cosas vivas
que la perfecta formas de las rosas.

Toca el río con aguas sensitivas
los dedos de tus pies, serpea y toca
la quietud de las cosas fugitivas;

Toca el río la fuente de tu boca
y el río y tus palabras se confunden
de no saber quien sueña y quién evoca.

Así las de vivir se funden
en la hora de morir, lago fecundo
donde el orgullo y la pasión se hunden.

Y así tu canto, respirar profundo
del universo, enciende los fanales
que alumbrarán el corazón del mundo.

JUPITER A ORFEO

Desde los verdes prados inmortales
donde, como la muerte, vivo y moro,
oigo, Orfeo, tu queja de cristales.

Tú sabes que el destino es un tesoro
donde se guardan los hombres. Hoy te enseña
la brutal humanidad su rostro de oro

pero tu ebrio cantar nunca desdeña
la vida de los dioses, y prefieres
dar a cantar al dios que en tu hombre sueña.

No te asesinarás en lo que eres
por oír las pasiones que se agitan
en tí como un tumulto de mujeres.

Déjalas que se cansen y repitan
hasta el dolor su canto de sirenas,
pues lo que dulce dan amargo quitan.

Si con tu mano cuentas las arenas
buscando el tiempo eterno, el hoy de antes,
acerca al mar tus manos y tus penas

que olas de ayer, sonoras y diamantes,
te dejarán viviendo entre las manos
la rosa de un futuro sin instantes.

O mira hacia esos álamos lejanos
donde el aire del mar se reverdece
lo mismo que el recuerdo en los humanos.

Mira cómo el hombre se estremece
la certeza de ser uno y pequeño
como la planta que en la sombra crece.

Con tu castalia soledad de isleño
y tu milagro súbito de fuente
quieres ser y no ser tu propio sueño.

Si a Eurídice contemplas frente a frente
a tu destino llegarás cansado
y hacia la mar irás, agua corriente.

ORFEO A JUPITER

Mi dios, oigo tus bronces…! Tus llamados
campanean presentes en la aurora
entre un son de futuros y pasados.

Oigo la mar, elástica y sonora,
milagrosa mujer y miserable
bestia azul que con labios enamora

ebria de eternidad, de tiempo estable,
sin ayer, sin presente, sin mañana
labio del infinito, hidra incansable!

De esta mar surgió Venus soberana
y en la concha su cuerpo sonreía
con una luz de garza en la mañana.

Por sus miembros de amor cantaba el día
y como delicados pensamientos
el aire sus cabellos esparcía.

Toda mi eternidad se iba en fragmentos
cuando el mediterráneo azul cantaba
la música de un cuerpo hecho a momentos.

Hondo placer comienza y hondo acaba
entre ser y no ser la diosa que era
y la mujer que simplemente estaba.

(Mirando a Júpiter)

Padre mío, la mar, ebria pradera
Con verdes manos hizo los rosados
Miembros de la mujer, sagrada fiera,

torre de carne y huesos embrujados!
Se le adhería el mar como una herrumbre,
fijábase en su piel por todos lados

y como enamorada muchedumbre
hacia el monte subía por las piernas
como queriendo humedecer la cumbre.

¡La amaba el mar, sonoro de linternas!
De dioses es saber que entre las cosas
las infinitas aman las eternas

en un concierto de héroes y esposas
como el durable corazón humano
ama el eterno instante de las rosas.

JUPITER A ORFEO

La luz se hace sonora entre tu mano,
Orfeo; el alba canta milagrosa,
óyese aullar la noche como un piano

y al viento, ángel sonoro, en toda cosa
la música sembrando, en tanto sueñas
con el misterio virgen de la esposa.

Venus amas, Eurídice desdeñas
Porqye es Venus la forma enamorada
Y Eurídice, catástrofe de peñas.

Venus te llama a la región deseada
en que destino y vida son lo mismo
y el ser resiste al viento de la nada.

Eurídice te trae hacia el abismo;
ella es la bestia humana que te adora
como un enamorado cataclismo

¡y ay de tí si al minuto y a la hora
Sucumbes…! La pantera del instante
Puede asustar los ciervos de la aurora.

Cuídate, Orfeo, salava tu fragante
destino; no oigas silbos de sirenas,
puedes perder la rosa de diamante.

¡Orfeo, mira a Venus, las arenas!
Sobre tu antigua sumisión hoy llueve
la libertad, sonora de cadenas.

¿Quién es más bella: Eurídice de nieve
o Venus, delirante ojo asombrado
secretamente azul, como la nieve?

Te ordeno, pero piensa lo ordenado
como la libertad piensa al destino:
¿a qué Eurídice irás recto y sagrado?

ORFEO
(Solo. Voz de ala ahuecada)

Hombres y dioses son carne y espino.
Donde algún dios hunde su lanza
dulcemente los hombres sangran vino;

y donde clava el hombre su esperanza
le devuelve la tierra su energía
con que la noche del dolor avanza.

Yo ya no soy aquel que yo quería;
mi ser es una sombra de haber sido
y esta voz sin color ya no es la mía.

Todo lo que era un hombre, lo he perdido.
La silente ebriedad de mi deseo,
la libertad interna del quejido.

De la carne de Eurídice soy reo
y humano, pero esclavo de los dioses,
encadenado a cosas que no veo.

Ah, libertad humana que das coces
en pleno corazón, cuando el destino
con una voz nos llama entre mil voces!

La soledad sedienta del camino
puede llegar al agua clara y una
si el corazón se vuelve más divino.

Y el agua de la mística laguna
sonreirá en el alma con el brillo
vertical y sonoro de la luna.

La luna sobre el mar, sexo amarillo
la complicada libertad convierte
en un flujo fatal, ciego y sencillo.

Y el movimiento extraño de la suerte
se hace necesidad entre la vida
frente al azar seguro de la muerte.

***

Eurídice, la mar enloquecida,
te amo, te soy recíproco y cercano
con un amor elástico y suicida.

Pero Venus, amor, tendió la mano
y Júpiter divino puso el dedo
sobre mi abierta libertad de humano.

Y no me queda más que el hondo miedo
de ser y no ser en esta aurora
en que solo me quedo y sólo quedo.

Ay, mar, enorme libertad sonora,
ciego animal hundido en el tormento
de ser y no ser hora tras hora!

Verde bosque movido por el viento,
Movilidad, la mar, fija y serena
y el mar, la libertad en movimiento.

Su castillo mi ser rompe y condena
y apenas como un náufrago, conquisto
la libertad irónica en la arena.

Ah, que el ojo del hombre nunca ha visto
con la cruel lucidez que yo lo veo
este ser y no ser mientras existo!

Y hombres y dioses son carne y deseo…

(A continuación, clara y lejana,
la voz de Eurídice. Luego de cada
estrofa, un silencio y violines.
Consultar con Glück)

VOZ DE EURIDICE

El milagroso amor quiero ofrecerte;
no me dejes vivir entre la muerte
como los condenados. Alma mía.

Oh, criatura sonora, dulce amigo,
deja que en tu alma crezcan como el trigo
mi amor y mis palabras. Alma Mía.

Tu libertad de nada te ha servido:
ven al vientre fatal donde has nacido
como nacen los hombres. Alma mía.

Olvida a Venus carcelaria y dura
y vente a navegar en esta oscura
noche de los humanos. Alma mía.

Baja a buscarme hasta el infierno, Orfeo;
oye el rumor de espiga del deseo,
tu libertad, tu límite, Alma mía.

(Allegro maestoso y telón)

II

CARONTIS NAVICULA
(Elegía)

Nave que me conduces al amor, navecilla
habitada por héroes y uvas
que en los vasos descansas un silencio de arcilla
en un tronar de címbalos y tubas;

navecilla del tiempo, barcarola ilusoria
donde el destino aún lucha con la suerte
sobre la lenta y densa corriente evocatoria:
no conduzcas mi vida hacia la muerte.

Orienta, barca eterna del ser, tu quilla hundida
sobre la milagrosa agua del vino;
no me traigas la muerte mientras amo la vida,
no hagas azar las cosas del destino.

Deja que esta agua corra, como por los desiertos
del tiempo, corre el hilo de la hora;
que otros ríos se vayan hacia el mar de los muertos;
yo me voy por la noche hacia la aurora.

Barca, inexistencia pura, simple fondo y fragmento
rama que a morir vas fresca y dorada,
el viento de las cosas y los hombres, el viento
de este mundo te empuja hacia la nada.

Pero hay brisas que besan todos los intersticios
del ser, se le confunden con la esencia,
cálidos hay monzones, prodigiosos alisios
que al hombre dan heróica potencia.

Yo amo esas brisas verdes, su callada fragancia
que a ésta barca sin dios, cóncavo leño,
lleva a través de un tiempo donde ya no hay distancia
a las praderas últimas del sueño.

Sonar en el follaje donde la vida sueña!
Y mientras las arenas llegan solas
al mar y sus follajes, yo soy ebrio en la arena
como el número amante de las olas.

Y vivir esperando lo que la muerte niega,
y la sangre no está nunca segura,
e ignorar, en la angustia de vivir, cuándo llega
la hora de iluminar el alma oscura.

(Vuelan demonios. Caronte
examina la nariz de Orfeo)

ORFEO
(Solo. Infiernos)

Como quien va hasta el fondo de sí mismo
y allí aprende a sentir que toda cosa
es por dentro un sereno cataclismo,

regresaré a la fuente milagrosa
sonando volveré al antiguo prado
donde el dón de los dioses aún reposa.

Y el cuerpo de la esposa, ebrio y rosado,
miraré florecer hondo y divino
como un otoño límpido y sagrado.

Sobre esta cuenca de odio mi alma inclino
en un ramo de lámparas eternas
buscando libertad en el destino.

Mi voluntad me trajo a estas cavernas
donde la luz se mueve prodigiosa
como un sonoro pueblo de linternas.

Techos iluminados y rocosas
nervaturas de tiempo detenido
donde brilla el recuerdo de las cosas.

Silbos de soledad, masas de olvido,
muerte continua y fija en el tormento
y la vida llorando, ciervo herido.

Héroes, dioses, pasan con el viento
y mi divino cuerpo siente humano
toda la eternidad en un momento.

Dentro el abismo atroz, no sé qué mano
se me sale del cuerpo y todo toca
y hace de estas cavernas un gran piano.

No sé qué certidumbre de mi boca
suena por la techumbre iluminada
como queriendo conmover la roca.

Resuena la caverna condenada
cuando desesperados testimonios
caen como pedruscos en la nada.

Y su aleluya cantan los armonios
mientras el dios total se rompe vivo
en un vitral inmenso de demonios.

Con esta voz que vuelve sensitivo
el muro del infierno permanente
y da quietud al cielo fugitivo;

con esta voz de címbalo demente
regresaré a la fuentes de la vida
y reiré cantando entre la fuente.

PLUTON

¿Cuál es el cruel azar que te convida
a huir con tu destino hacia el amor
como una virgen yegua perseguida?

¿Cuál es ese dolor,
cuál el altar
donde tu ayer sin fin cruje y delira?
¿Dónde el altar en que la ira
de tu millón interno de demonios
sangra bestial como una fiera?
¿Dónde ese sirenaico soplo de los armonios
las iglesias que caen, el Dios entre los muros,
los pedros confesados, los cristianos antonios,
los seres más oscuros?

ORFEO

Mi universo es de espuma, pero es hondo;
en este movimiento de la espuma
todo es claro y feliz, puro y redondo.

¡Todo, todo es al fondo
fatal, hasta el azar!
Todo es comienzo y fin definitivo,
pero mi libertad conozco y vivo
como conoce el barco los vientos de la mar.

PLUTON

¿Y las iglesias, y los pedros, y los antonios?

ORFEO

Que se los lleve el demonio,
el demonio, el demonio.

PLUTON

Que no te engañe la vida;
cuídate de zozobrar
con tu pobre barca herida
sobre las aguas del mar.

ORFEO

Las brisas vienen del hombre
como vienen de la mar.
Con la mar se viene el viento
y con el viento el azar.
Plutón! Las barcas humanas
se van a vivir al mar
sabiendo que barca es barca
cuando sabe zozobrar.

Entra el agua por los poros,
cae el hombre salado hasta el hombre,
se echan al agua todos los tesoros
y el agua canta universal su hambre.

PLUTON

Aire tienes de dios, y hasta tu mano
donde toca, despierta lo divino;
pero ese vacilar de tu destino
sólo es humano.

Cuando veas el río de un murmullo
fatal, como una naufragio de profetas,
son los dioses que van como saetas
al Acto suyo.

Pero si vez alguna tú has sentido
en tu memoria arder reminiscencias
y el río de tu ser arrastra ausencias,
humano has sido.

La brisa de las cosas, libre y fina
es la fatalidad de los mudable,
y los ríos, de muerte interminable,
sangre divina.

Te hace divino tu morir si huyes
por la puerta final de cada instante
y haces de tu morir vida constante
y hacia la vida por la muerte fluyes.

(Se retira)

ORFEO

(Solo. Hielos. Infierno)

El corazón que tengo no se espanta
como jamás el corazón se arredra
cuando la voluntad de un hombre canta.

Subir por el amor en verde hiedra
hacia la rama que el dolor levanta
y el abismo caer como una piedra!

La voluntad de amor se me agiganta
viendo cómo la masa de la nada
con pasos de elefante el ser quebranta.

Y aunque vea caer nieve sagrada
sobre el extraño bosque de la historia
no quedará mi rama congelada.

¡Diamante de los hombres, ebria gloria
de ser y no ser presente ausencia
y ser hijo, no más, de la memoria!

¿Qué permanecerá de mi honda historia
si no llego yo a ser de los que han sido
una clara y fatal reminiscencia?

¿Y seré alguna vez lo que he elegido
ser, si no resucito y rememoro
el ser que tuve y canta el olvido?

Yo tuve un ser escrito en letras de oro
que en eleusinas agua sonreía
y era estrofa de luz en el gran coro.

Hoy soy un hombre y tengo la voz mía
y con mi genio quiero y con mi esfuerzo
tener la que mi ser antes tenía.

Ah la felicidad de ser un verso
preciso, ebrio, sonoro, articulado
en la estrofa coral del universo!

(Silencio. Eurídice va apareciendo
lentamente por el fondo
llega al lado de Orfeo)

ORFEO

Vivamus, mea lesbia, atque amemus…!
¡Qué infierno éste tan claro, iluminado!
Ciega mía, veamos, recordemos.

Tan sonoro este infierno y tan callado,
tan ciego amor y puro y construído
tan claramente urdido y levantado!

EURIDICE

Eres rayo en la noche, ciervo herido.

ORFEO

Para calmar mi sed, para encenderte.

EURIDICE

Y como un dios resistes al olvido.

ORFEO

Y como un hombre, lucho con la muerte.

EURIDICE

Como la libertad vence el destino,
con tu música vences a la suerte.

ORFEO

Y son tan libre, amor, como un camino.

EURIDICE

Y quién sabe si el tiempo de las rosas
no será el mismo tiempo del espino.

ORFEO

Eurídice, estas aguas milagrosas
antes de ir al mar, fueron la vida;
y son muchos los tiempos de las cosas.

EURIDICE

Pero llega el momento en que la herida
en un cristal de ríos y leones
se va a un tiempo fatal, fin y partida.

Y hay un arpa que anuncia con bordones
sobre esta primavera y este invierno
un tiempo de divinas estaciones.

ORFEO

Amo el sol de este mundo, el brillo externo
de estas cosas que pasan y fenecen
y en su mudanza dejan algo externo.

En plutónicas ollas se me cuecen
tiempo y eternidad entre el deseo
de ver como las cosas amanecen.

Tu hígado inagotable, Prometeo,
Tu amor, tu luz humana ha concebido
Que al fondo de las cosas cante Orfeo.

EURIDICE

Algo bello y sin ser, algo perdido
como una ola armoniosa en las arenas,
algo como el amor quiere mi oído.

Quiero sonar, Orfeo, como suenas,
sentir el cuerpo abrírseme de bocas
como si fuera un pueblo de sirenas.

ORFEO

Yo siento el movimiento de las rocas
que en terremoto de pasión y minas
a las eternidades caen locas;

siento el horror en todas las esquinas
del universo, y candorosamente
haciendo voy de tí formas divinas.

Eurídice, tu piel fija y silente,
timbal de carne y leche, hondo y mortuorio
con olvidado resplandor de fuente.

Y tu cabello, río evocatorio
donde anclada mi vida permanece
como un pez de dolor, peine ilusorio.

Carne inmortal que sangra y amanece
te veo preguntar –y no hay respuesta-
por el placer que sangra mientras crece.

Carne aquella que vives, carne esta,
te vas muriendo en fin por multitudes
y te veo crecer como una fiesta.

Te veo regresar en ataúdes
y cánticos de amor en las praderas
donde toros habitan y virtudes.

Quiero salvarte pura y sin fronteras
y mi sexo mover en tus entrañas
como se mueve un brazo en las galeras.

Pero quiero tu ser sin artimañas,
sin hembra omnipotente o Venus loca;
que amor sin posesión mueve montañas.

EURIDICE

(Tota femina sexos)

Y yo quiero sorberte con mi boca
y brillaren en tu ser como un diamante
que alumbrase en la entraña de una roca.

Como en la estrella vive el navegante
yo quiero que tu ser, cóncavo leño,
mueva en mi piel de amor dedos de amante.

De ti quiero ser toda un solo dueño;
que a mi vientre aferrado permanezcas
como en la muerte habita y vive el sueño.

Y que sobre mis prados cantes, crezcas,
resbale tu sonido por mis lomas
y por mi soledad tus aguas frescas.

Donde pasa mi pie surgen aromas;
toca mi planta el suelo y se levanta
la vida en muchedumbre de palomas.

Cuando mi blanco pie pone su planta
sobre estas rocas, el infierno siente
el frescor del recuerdo que en mí canta.

Noche ciega y sin luz habrá en tu mente
si no llevas mi cuerpo hacia tu mundo
y lo miras abrirse dulcemente.

Quiero que oigas el címbalo profundo
destas entrañas mías donde suena
el símbolo de un cuerpo ebrio y fecundo.

Olvida a Venus psíquica en la arena;
que sus espumas caigan en la nada;
olvida ya la mar anadiomena.

Ven a vivir mi carne saturada
de dioses y demonios; ven y mira
esta carne de dioses endiablada

donde la voz del ser ruge y delira
como el hondo silencio de los montes
cuando tu voz se mezcla con la lira.

Todos los hombres son Janos bifrontes;
quieren todos volver a lo perdido
como quien va a futuros horizontes.

Nadie deja de ser lo que ya ha sido
y el que nace de vientre enamorado
a enamorado vientre es conducido.

En ángeles de sal desciende el hado
para azuzar los bueyes del olvido
y conmover los cedros del pasado.

Mira que de mujer fuiste nacido;
tu ser riente de fluvial euforia
a un vientre universal es conducido.

Muérete, pues, de vida transitoria
porque habrás algún día de quedarte
como un niño, desnudo y sin historia.

ORFEO

Eurídice, me voy hacia la parte
del mundo en la que sólo está presente
la voluntad de verte y no mirarte.

Me voy como los ciervos a la fuente,
simples de amor, delgados y sedientos
para beber la elástica corriente.

Me voy, me voy callando los tormentos
como se van los vientos, como pasan
bajo la luz del sol los pensamientos.

Sólo me das de tí cosas que abrazan,
nada puro me das, sólo pasiones
que los campos del ser queman y arrasan.

Ese vientre armonioso, a cuyo sones
baila todo el infierno, no me basta
para vivir ausente de mis dones;

detrás de esta luz simple y casta
y como en procesiones infernales
toros doscientos mil muestran el asta.

Brujas y monstruos danzan funerales
en tu vientre de amor, y zumban locas
las moscas en tus carnes inmortales.

Ese cuerpo de luz tiene cien bocas
de un esplendor secreto y miserable
que exhalan humo y miel, como estas rocas.

Tu dulce voz me corta como un sable
me convida a morir entre tus piernas
y a olvidar mi canción inolvidable.

Yo descendí cantando a estas cavernas
para buscar la luz de Prometeo
y en tu ser corporal formas eternas;

bajé queriendo recordarme Orfeo
y en lugar de los ciervos luminosos
encontré las panteras del deseo.

En otro tiempo fueron más hermosos
estos ojos, Eurídice, que ahora
se van, se van cantando entre sollozos.

No se acostumbra el ojo que no llora
a imaginar el mundo como un prado
donde, al lado del ciervo, el tigre mora.

Tu voz era en mi ser ritmo sagrado;
la pradera del mundo estaba hecha
para correr, correr enamorado.

Y ahora tu voz, envenenada flecha,
me ha enseñado a pensar que a cada instante
dentro del hombre el animal acecha.

En otro tiempo el ser era un diamante
Al fondo de de las cosas, y hoy se mueve
En una rosa líquida y cambiante.

Los campos de la vida, en los que llueve
continuamente el tiempo inextinguible
son hoy un frío resplandor de nieve.

Este Orfeo que soy, casto y terrible
podía conducir tu cuerpo mudo
al extremo fulgor de lo sensible.

Algún dios inocente, simple y rudo,
me condenas fatal a amar la vida
en tu cuerpo maléfico y desnudo.

Y este Orfeo que soy, abierta herida,
este Orfeo que ves y que prefieres
no puede hallar en tí la voz perdida.

He razado aleluyas, misereres,
Kyrie-leison benditos, gritos santos,
y he aprendido a rezar con las mujeres.

Arcos de soledad, siglos y llantos,
permanecí en silencio, ciego, inerte,
pisoteado por un millón de santos,

sin fuerza, amor, para volver a verte
por entre las velas y resurrecciones
y el estúpido aroma de la muerte.

Quiero resucitar aquellos sones
de cuando el dios del vino era una feria
de alegría, tragedia y procesiones.

¡Qué señorial y casta la miseria
de nada poseer sino aquel vino,
aquella extraña, inacabable histeria!

¡Terrestre carnaval, olor marino,
carro frutal de bestias suplicantes
donde ríen lo humano y lo divino…!

Carro de luz y carnes exultantes,
carne, huesos de paz, carne de guerra,
alma de eternidad, rosas de instantes;

y por las frentes un verdor que encierra
junto al alud de amor y sentimientos
el verdor milagroso de la tierra.

Lágrimas de la vid, frescos sarmientos
que del suelo crecisteis a mis manos
y de las manos a los pensamientos.

Deliciosos verdores y paganos
amores, hecatombes, ramalazos,
copa llena del dios, dedos humanos.

Eran bellos de ver sangrientos vasos
en procesión fatal de la alegría
y en tumulto de ménades y brazos.

La corriente del ser así fluía,
tal en racimos la pasión cantaba,
pasaba así la procesión del día.

Lo hímnico, lo triunfal era y estaba
en perseguir la eterna primavera
y a la vez adorar la que se acaba.

La rebelión humana toda era
Revuelta de las carnes y los huesos
Por conquistar el alma duradera.

Pero un alma de carne y no de rezos,
alma de humanidad interminable
de amor y de dolor, mordisco y besos.

Sobre el cordero se meneaba el sable
sabiendo que entre dioses y cuchillos
sólo lo que es humano es perdurable.

Sobre la muerte se meneaban brillos,
relámpagos sin fin, albas oscuras,
y en la noche del ser cantaban grillos.

¿Cómo no amar las bellamente impuras
estaciones del ser? Y aún ahora
¿Cómo no amar la tierra y sus criaturas?

Pero me crece el odio a toda hora
porque a este mundo lo gobierna un cerdo
borracho, ebrio de sangre, alma traidora.

¿Qué ha de perder mi vida y yo qué pierdo
de los reinos de Dios, si entre la muerte
oigo el desfile inmenso del recuerdo?

Y a este mundo de nervios, denso y fuerte,
tocar quiere una luz enamorada
que a lo fatal convierte en simple suerte.

Pero todo es al fondo ley dictada
desde la entraña de los elementos:
todo es azar fatal, espuma y nada.

III

JUPITER

¡Entusiasmo, Entusiasmo de la aurora!
¡Si reconozco apenas a este Orfeo
en revuelta metálica y sonora!

Prados eolios, vientos del Egeo,
¿reconocéis antiguos sacrificios
en este sacrificio del deseo?

¿En dónde están los blancos edificios
que habrán de sepultar esta agonía?
Prados, prados de ayer, vientos alisios

¿y reconoceréis la rebeldía
de un ser que canta libre entre las cosas
con una libertad que no es la mía?

¿Y donde están las piedras milagrosas
de lo fatal aquello, y las praderas,
y la inmortalidad de aquellas rosas?

ORFEO

Tampoco eres, mi dios, lo que antes eras;
ven a vivir el gran renacimiento
y a gobernar las nuevas primaveras.

Renovarse o morir… Ser como el viento
de la divinidad, que está en las rosas
y muere y vuelve a ser cada momento.

Estas fatalidades herrumbrosas
en cuya oscuridad el ser andaba
y movíase el orden de las cosas,

son hoy la libertad que ya anunciaba
la luz de Prometeo, y la alegría
que, sin querer, tu amor profetizaba.

Prometeo surcaba la agonía
como un sereno barco en la tormenta
y por amor del hombre padecía.

Por ese amor su víscera aún alienta,
su cuerpo aún triunfa del horror marino
y enseña al sol su libertad sangrienta.

Mi dios, la libertad es un espino
que azuza y hiere al hombre en sus entrañas
y hace saltar la sangre del destino.

Prometeo dio a luz razas extrañas,
y la sonoridad les dio conmigo
para mover, cantando, las montañas.

JUPITER

En Eurídice ves un enemigo
y no ves que te abraza enamorado
su cabello ondulante como el trigo.

ORFEO

Ese ligero azul cabello alado
y esa ternura cíclica y monstruosa
quieren volverme a ver despedazado.

JUPITER

¿Qué ves en su ternura milagrosa
y en su deseo de ceñir tu vida?

ORFEO

Veo una horrible espina entre la rosa
y rencor maternal de bestia herida.

JUPITER

¿No ves, Orfeo, que su sangre abraza
tus plantas y tus piernas, encendida?

ORFEO

Tú no conoces, dios, esa tenaza,
esa seda fluvial que como un lienzo
la voz de mis gargantas amordaza.

Dormido estás en tu recuerdo inmenso;
no puedes comprender lo que yo digo
ni pensar con mis ojos lo que pienso.

El hombre, que antes fue pan de tu trigo,
el poema en tu ser hecho y creado
con luz, sombra y amor, no está contigo.

La libertad del ser se ha consagrado;
te localiza el hombre con antenas
y triunfa Prometeo liberado.

Ya no hay angustias, destrucción ni penas
que amedrenten al hombre en su embestida
contra tu mar de perros y cadenas.

Transfórmate, mi dios, si quieres vida;
suaviza un poco tus murallas toscas,
que tu fatalidad está vencida.

Y a Eurídice, serpiente de mil roscas,
que su vientre feroz para y reviente
y su deseo exhale con sus moscas;

que resople su piel, siglos aviente
lejos de sí, y entonces, pura y suave
venga a decir su amor claro y sonriente.

Sólo así mi instrumento hablará grave,
contará con la voz de su destino
y tendrá puerto el hueco de mi nave.

Ven a beber, mi dios, en este vino
de la desgracia humana, y de la gracia
de transitar los dos igual camino.

Mira como mi canto no se sacia
con este antiguo viento que regresa
viento de Europa azul, viento del Asia.

Con esta ola que vieve, y muere, y besa,
haz que asomen tus proas inmortales
sobre esta playa humana que no cesa.

Y como en las divinas bacanales
barcas humanas de divinos remos
volveremos a ser ciegos, fatales,

volveremos a ser, y volveremos…!

ORFEO

(Nuevo cuadro. Campos eolios
Orfeo canta con su instrumneto.
Lírica eolia. Una sola voz)

Prado de ojos y cedros silbadores
donde el ciervo del ser corre asustado
como el ave que danza en los verdores;

verdes lomas del mundo recordado,
pechos suaves y lentos de mi historia
cuyo futuro canta en el pasado.

Y otoño en oro de secreta gloria
creciendo entre los árboles serenos
como crece el recuerdo en la memoria.

Campos de mi ebriedad, negros terrenos
donde muere la muerte y nace el vino,
el más sagrado y fiel de los venenos,

de los dones del sol el más divino
que al imbécil sin luz hunde y separa
de aquel a quien le da fuerza y destino.

Ríos de amor antiguo y alma clara,
dejad que lave Eurídice el deseo,
dejad que vuelva a ver su antigua cara.

Permitidla volver a ser de Orfeo,
dejadme contemplar la vida entera
y no esas fauces negras que yo veo.

¿Y volverá la enorme primavera?
Lo eterno ¿volverá a ser un momento?
¿Cantará en lo que he sido lo que era?

En estas frondas ¿cantará aquel viento?
Vuélvete, amor, regresa, que en tus pechos
veo venir el gran renacimiento.

BACANTES

(Música atroz. Chillidos electrónicos)

Lo que no te esperabas, Orfeo
lo que no imaginó tu guitarra
fue esta bella y estúpida garra
que hundirá tu virtud en deseo.

Míranos que en el prado avanzamos
Y en falanges venimos a verte;
Te traemos los últimos ramos,
Te traemos el don de la muerte.

Sobre ramas, y crac, sobre ramas,
sobre hojas, y crac, sobre hojas,
ya tu piel arderá en llamas rojas
porque en todo lo seco habrá llamas.

¡Que te damos el don de la vida!
¡Que de Eurídice el don te traemos!
Una barca de amor conducida
por fatales y lúcidos remos.

Que te viene el amor
y el dolor
y el blancor
de la muerte;
que te viene la trágica hora
y te viene la vida
teñida
de muerte;
¡que te viene la trágica aurora!

ORFEO

¡Fuera, putas del bosque, hembras hambrientas,
que os enrabia este canto liberado
de esas bocas famélicas, sangrientas!

¡Fuera, putas de Dios, dejadme atado
a esta soledad en donde vivo;
id a buscar al Príapo encelado,

váyase al diablo vuestro amor lascivo,
dejad mi cielo trágico y sereno,
dejad a un hombre ser dios sensitivo.

BACANTES

Cric, crac, grrr, grrr,
cric, cric,
crac, crac,
que te habremos de destruir
que te habremos de destrozar
y te haremos gemir
y te haremos rogar
y te haremos llorar y morir.

Grrr, grrr, tu vida
no vale nada, Orfeo;
y que tu vida no vale nada,
y que la nada no vale tu vida,
y al demonio con Prometeo,
y al demonio con tu demonio
y con la indiferencia
de tu llanto
y con ese maldito armonio
y con esa maldita paciencia
conque labras tu trágico canto.

ORFEO

Desprecio de oro, ven a esta garganta
como al cedro silente van los vientos:
¡fuera, fuera de mí, canalla santa!

En mandas, en ménades, en lentos
arrozales de horror, cerca las veo
avanzar como ejércitos sedientos,

todo el prado sembrado de deseo,
de un lys negro cubriendo la llanura,
hacia la imbécil destrucción de Orfeo.

Son bellas. Por sus miembros, la luz pura
del bosque. Puso un cielo femenino;
pero al fondo olvidó la garra dura.

Divinas son. Mi ser, viejo y divino
sabe cuán dulces son en primavera
y cómo, en otoño, odian el vino.

Pero Baco es aún más de lo que era:
vino que nace en todas estaciones,
ebriedad en el hombre duradera.

Mi dios sabe escuchar los ebrios sones
de un poeta que canta entre las cosas
un tiempo de divinas estaciones.

Bacantes, ay, del tiempo! Blancas losas
donde no fluye el ser, donde no pasa
la vida con sus aguas milagrosas.

VENUS

(Vestida de cazadora)

Hijo mío, la sangre de tu casa
te hace volver al vientre en que has nacido,
a la fuerza vital que ama y abraza.

La carroña carnal se ha desprendido
de tu lucido amor, y tu pasado
sabe cómo jugar con el olvido.

ORFEO

¿Quién eres tú, que madre te has llamado?

VENUS

El vino de tu ser creció en mi copa.

ORFEO

Y el vino de mi ser creció asombrado.

Deja caer de ti la blanca ropa
y en tu frescor podré reconocerte
si eres la hija de Grecia y de la Europa.

VENUS
(Deja caer sus vestiduras)

En esta desnudez habrás de verte;
mírate bien, Orfeo, en el espejo
donde habrás de vivir hasta tu muerte.

ORFEO
(Retrocediendo: terribilis et mirabilis)

¡Cómo se ha vuelto mi ojo frío y viejo!

VENUS

Joven es tu ojo azul, grande y razgado;
joven, sereno y puro tu entrecejo.

Que es joven, hijo mío, lo pasado
cuando el ojo de un hombre está despierto
y en el reino del ser mira asombrado.

Cierto es el corazón, el cuerpo cierto
pero aún es más cierto el ser de carne humana
cuando en la noche sueña que está muerto.

En tus tinieblas sueñas la mañana,
y sueñas que estás muerto, y que tu vida
en su silencio lleva una campana.

Densa carne de siglos, carne herida,
soñando estás que vives, y entre los sueños
tal vez puedas hallar la luz perdida.

Grandes tus pasos, y tus pies, pequeños,
hacia Estigias, Infiernos, Misereres
echaste sobre el mar cóncavos leños,

barcas llenas de dioses y de seres
que esperando hallar lo femenino
y no un violento pueblo de mujeres.

Pero yo soy el fin de tu camino,
y en mí, hallarás, al fin, enamorado,
tu libertad, tu pueblo y tu destino.

ORFEO

Sueño, madre, que soy sueño soñado;
¿y quién soñó este sueño persistente,
quién soñó lo futuro y lo pasado?

VENUS

Nadie ha soñado nada, y es tu mente
la que pone principio y fin al mundo
siendo este mundo eterno ser presente.

ORFEO

Un sueño tuve yo, casto y fecundo:
era una gruta azul, como una huída,
yo era superficial en lo profundo.

¿Quién pudo soñar una salida
no vio que el hondo mar es alta espuma
y la muerte lo mismo que la vida?

Donde canta la luz, sueña la bruma;
queda un humo del ser de lo que estaba
y lo presente y real se nos esfuma.

Todo es contradicción…! El hombre amaba
lo que hubo de roerlo, y sin embargo
el hombre empieza donde el hombre acaba.

Noche es alba y luz sombra y dulce amargo;
la pobre vida humana, una arboleda
junto a un sendero a veces corto y largo.

¡Ah, la marcha del tiempo, una gran rueda
que tritura las mieses del destino!
Y todo lo que pasa siempre queda.

Una gran rueda el tiempo y remolino
donde se mezclan horas y ciudades,
agua furiosa y espumante vino;

los tiempos se revelan, las edades
y en el reino infernal donde vivía
se amotinan, sangrientas, las deidades.

Todo instante futuro es ya tardía
reminiscencia de algo más futuro;
y este camino de hoy, antigua vía.

Rayo continuo el tiempo en cielo oscuro
delicado relámpago la aurora
que nos parece ser presente puro.

Todo es contradicción, mudez sonora,
eternidad silbante de los vientos,
respiración humana de la hora.

¡Todo, todo lo eterno son fragmentos!
La sustancia del mundo es sólo un río,
agua total que fluye netre momentos.

VENUS

Amo ese tiempo eterno tuyo y mío;
pero ¿de dónde espacio y primavera
han de sacar el tiempo del estío?

Hijo, tú eras un ser que estaba y era,
y tiempo cantaba entre las cosas;
amaba el espacio azul de la pradera.

Ama la claridad ebria de rosas,
ama el espacio eurídice en fluviales
y dulces aguas verdes milagrosas.

Todo es contradicción, fiesta y cristales
del mundo, Orfeo, y van por la cañada
donde juega el azar, aguas fatales.

Todo es contradicción, fiesta sagrada…!
La Eurídice animal de la que huye
tu canción, volverá purificada.

Y no será la bestia que destruye
maternal y furiosa, cuando amas;
será la virgen que en tu sangre fluye.

Alguien oirá cuando en la noche llamas
al universal fuego de la historia;
saldrá pura la virgen de las llamas.

Todo es contradicción, desgracia y gloria…!
El futuro equilibrio es un pasado
y el porvenir un don de la memoria.

ORFEO
(Solo. Prados eolios. Último cuadro)

Sobre este ser original, creado
con mi sólo recuerdo y con mi duda
¿podré yo adivinar lo recordado?

En este río de ángeles que muda
su ser a todas horas y es constante
¿bañaré yo mi libertad desnuda?

Y en este prado de árboles silbantes,
mi alma que vive de cantar la vida
¿pervivirá a las rosas del instante?

Tal vez vuelva a sangrar la vieja herida,
acaso un viejo y gigantesco armonio
vuelva a encontrar en mí su voz perdida.

Acaso, acaso un viejo testimonio
lo diga todo! Pero el mundo, ahora
sobre otro dios está y otro demonio.

Suenan materia y alma entresonora,
lanza y cuchillo en cascos y enemigos
y los caballos blancos de la aurora.

Alpes y Vosgos son viejos testigos.
con soplos de odio ululan los mortales
y al viento del amor silban los trigos.

¡Oh vértebras gigantes, minerales
piedra sonora y mudo cautiverio,
gran silencio de rocas animales!

¿No volverá a nacer el viejo imperio?
¿No hay algo eterno en vuestros viejos dones,
alguna profesía, algún misterio?

Mi virgen rebelión y mis canciones
hara que, maternal, cruja la entraña
de los montes, y bajen en peñones

y se rompa de amor cada montaña
y toda Europa cruja y se difunda
por toda la espaciosa y triste España.

De esa primer Europa, una segunda
resurgirá cantando con mis manos;
verá nacer su vida más profunda.

Se harán los pueblos todos más cercanos,
todos colores de una gran pintura
donde equilibrio y masa son humanos.

¿Hay pintor que me pinte esa figura
donde no hay brazo humano que no sea
un dibujo sin luz, materia oscura?

Aún, a pesar del tiempo, el sol desea
que Prometeo triunfe de los dioses
y preda en su fulgor la antigua tea.

Y una apretada multitud de roces,
el pueblo humano, espera que se encienda
un incendio total de verdes voces.

Vendrá el tiempo en que un buey será la prenda
de los dioses que habitan en la nada;
y hablará el vino en la fatal merienda.

Y vendrá el tiempo en que mi mano, helada
al frío de los siglos, cante sola
como canta una voz enamorada.

Si cada hombre en su altar la bestia inmola
vendrá otro amanecer claro y surgente
como una verde y gigantesca ola.

Y al ser que iba a morir fresco y sonriente
Sobrevendrán corrientes inmortales
Y su agua será toda y permanente.

¡Qué címbalos y flautas de cristales
vendrían del universo, y qué sonido
no escucharán las barcas siderales!

No Dido, sí Lavinia! Jamás Dido
me impedirá la tierra duradera,
el verdadero reino prometido.

Aún hay sobre este mundo una pradera
para el hondo y final renacimiento,
para la vieja y nueva primavera.

Sobre la tierra triste hay un fragmento,
una Hesperia de luz por donde el llanto
vuela odio y vuela amor, igual que el viento.

No podrán la metralla ni el espanto
de morir en la sombra, atar mi verso;
siempre habrá algún refugio para el canto.

Dejadme algo de genio, algo de esfuerzo,
veréis mi libertad, veréis mi domo;
el caballo fatal del universo.

Eurídice fatal, ya verás cómo
tu amor y tus recuerdos miserables
duro me dan y duro sobre el lomo;

duro como con y látigo de cables
como la mar del tiempo en las criaturas
sus viejas aguas tristes incansables.

Pero sólo verás las líneas puras
de tu ser, cuando suenes en mis manos
entre visiones rápidas y oscuras,

como concierto de rituales pianos
como un órgano en fuga sostenido
por pilares artísticos y humanos.

Me quema el soplo del recuerdo herido,
me duele la amplitud de cuanto vive,
árdeme el resplendor de lo vivido.

¡Tanto recuerdo atroz me circunscribe…!
Esta canción que ayer no recordaba
hoy su memoria sobre el aire escribe.

Lo que ha sido recuerda lo que estaba,
las viejas dudas tiene alo cierto,
y el que dio amor no supo cuánto daba.

Más me valiera estar cumplido y muerto
que presenciar jamás el acto mudo
de caminar la arena en el desierto.

***

Y sin embargo, y a pesar, el nudo
que a mi vida sostiene, no está suelto;
mi libertad, un dios que anda desnudo

por el prado camina simple, esbelto
como tigre de orgullo y de certeza
resuelto al canto y al amor resuelto.

Yo tengo un dios antiguo en toda mesa
donde el vino, terrestre y masculino
sube como un recuerdo a la cabeza.

Dura tabla pagana en donde el vino
basta para inventar una criatura
con un papel, un lápiz y un destino!

Penetraré cantando la espesura
donde gimen los hombres hacinados,
con mi vino, mi voz y mi tortura.

La pobre humanidad de ojos cerrados
abrirá las ventanas, y la brisa
refrescará los ojos calcinados.

La pobre humanidad, ebria de prisa
volverá a hallar dramático descanso
pero será en el canto y la sonrisa.

Y será de un irónico remanso
donde saldrá del agua una campana
y un río nacerá, silente y manso.

No será de fusil la vida humana
ni del oro será, sino del verso
de un ser puro que llora en la montaña.

Fluya el río del ser viviente y terso
y el mar lave los cielos con sus manos:
que se conserve limpio el universo.

CORO FINAL

Veo venir diez mil renacimientos
y al fondo de este tiempo conmovido
la eternidad del ser hecha momentos.

Veo volver los pájaros al nido
y todo lo que es hoy la vida humana
volver sangrando a todo lo que ha sido.

Tan sonora es la luz, y tan cercana
al oído de un ser que se despierta
como el són auroral de una campana.

La garza de la mente no está muerta
y mientras haya vida y esperanza
clara es la vida y la esperanza cierta.

Ah, cuidemos los Idus, Marzo avanza
como una espada inmensa en el abismo
y en nuestra noche el rayo no descansa!

Sólo el hombre destruye al hombre mismo;
vosotros, que aún amáis, mirad que ahora
puede venir, total, el cataclismo.

Siempre estará mi ser viendo lejanos
ciervos del río que la mar devora;
y en la noche fluvial de los humanos

una terrible y milagrosa aurora.


FIN


NOTA FINAL DEL AUTOR

Este poema o cantata, publicado por primera vez en 1980, fue escrito en 1961. El primer manuscrito data ya de veintisiete años. Estaba yo recién llegado de Europa y quise resumir en un vasto poema todo mi sentimiento de la antigua cultura. Canté una Europa pasada y una Europa futura, y lo hice con mi letra de americano. Después de tantos años y de sucesivos manuscritos y correcciones, al fin he abandonado a su suerte este poema musical. Musical, digo, porque está escrito para ser cantado o recitado con acompañamiento de liras, pianos o violines. Tal vez algún día un músico y un escenógrafo se decidan a emprender al loca aventura de montar este poema en un teatro. Podría hacerse con él un verdadero ballet ruso al estilo de los de Diaguilev. En cuanto a la crítica y los colegas, no espero absolutamente nada. Sé que este poema es desusado, fuera de tiempo; es más bien un poema para el futuro. Hoy no se usan los poemas largos y muy trabajados, llevados hasta la máxima perfección formal. Yo me contentaré con que uno o dos espíritus afinados musicalmente sepan comprender el secreto esplendor de estos versos que ahora van a correr su destino entre las gentes. En este poema, POESIA es: combinación musical de símbolos.

LUDOVICO SILVA
OPERA POETICA 1958-1982
Ediciones de la Presidencia de la República
Marzo, caracas, 1988.

Roman Chalbaud, el señor del cine venezolano

Caracas.- Román Chalbaud palmea con cariño a la perra de pelo miel. Ella responde juguetona al contacto. Él la mira y sin embargo, por segundos, parece no estar presente en el lugar. Su mente, quizás, revisa las escenas que faltan por montar de Pandemonium, su más reciente película.

RC: Es como el monstruo de Frankestein -comenta con voz pesada, ajena- va creciendo, adquiriendo vida propia. Cuando se hace una obra, se piensa que determinada escena es maravillosa, pero luego al verla en pantalla, te das cuenta de que no era tan buena como tú pensabas. Y otra cosa a la que no le diste importancia, como un detalle de transición, resulta que cobra un gran valor.

VS: Las horas de montaje se ven reflejadas en su rostro, en su cuerpo.

RC: Ahora es mucho mas rápido montar, porque se tiene el video a mano, ya tengo montados cinco rollos y son diez - dice mientras observa por el balcón el grupo de edificios, el trozo de Ávila, el retazo de un cielo azul casi blanquecino.

VS: Estas últimas semanas han sido de mucho trabajo para Román Chalbaud, pues además de dedicarse al montaje de Pandemonium, prepara el reestreno de Reina Pepeada en el Teatro del Paraíso. Y seguramente, con la celebración de los 100 años del Cine Venezolano no faltará quien le haga otra entrevista o solicite afanoso alguna declaración al respecto.

RC: Fui a mejorar mi inglés a la Universidad de Nueva York. Estando allí conocí a los Strasberg. Un día, Ana Strasberg me comentó que su esposo, Lee, iba a dictar un curso para directores profesionales de todo el mundo. Me inscribí. Los participantes eran directores consagrados de Japón, Alemania, Estados Unidos, México, Transilvania. Ese fue el último curso que dio Strasberg.

VS: Durante doce martes, de diez de la mañana a cuatro de la tarde, Chalbaud y los otros cineastas se reunían y trabajaban en el Teatro Marilyn Monroe.

RC: Teníamos como tarea dirigir escenas de obras, las cuales previamente eran aceptadas o no por Lee. Los actores eran los alumnos del Actor's Studio. El ejercicio consistía en presentar la escena, el la criticaba y por lo general la hundía. Recuerdo que a mi me tocó de primero: había preparado una escena de Yerma, de García Lorca. A la actriz la destrozó, pero elogió mucho la puesta en escena, cosa que el nunca hacía, de esto último me enteré después.

Uno aprendía de sus críticas, de sus observaciones

RC: Si vas a dirigir por el método, los actores que están bajo tu égida tienen que conocerlo perfectamente. Cuando hago una película, no puedo usar el mismo método con todos los actores, porque unos no saben lo que es, otros vienen de la televisión, otros son novatos. Sin embargo, esos conocimientos te permiten guiar a un intérprete y darte cuenta de la entrega que es la actuación.

RC: En el cine la mirada es muy importante, los ojos dicen todo, como si fueran una radiografía. Si vas por una calle, miras a un hombre a los ojos y captas que algo terrible le sucede... y él no está hablando. Eso es cine.

RC: Ensayo mucho cuando estoy por hacer una película. Hago muchos ensayos de mesa, leemos una y otra vez el guión. De manera que cuando los actores llegan a la filmación, saben perfectamente en que momento de la película están, que es lo que quiero de ellos. Si, el primer día de rodaje, empezamos a filmar en la escena cuarenta, ellos saben a que situación se enfrentan, de donde vienen. En cambio, en la televisión, no se ensaya nada y los directores por lo general no dirigen, las cámaras lo hacen. Lee Strasberg llamaba a los de televisión directores de tránsito: Entre por aquí, abra la puerta, siéntese en esa silla, párese, vaya a la ventana... es como dirigir el tráfico y eso no es dirigir.
VS: ¿Y el dinero?
RC: Por mi haría una película al año, tengo innumerables ideas, por ejemplo quiero llevar al cine la pieza Reina Pepeada. Si tuviera el dinero ahorita, la filmaría. Pero no, primero tengo que buscar quien pone dinero. El único ente que invierte dinero aquí es el Centro Nacional de Cinematografía y antes era Foncine. Aquí no hay productores que metan dinero en el cine.
RC: Porque realmente no es un negocio. En los setenta, las películas se pagaban y eso me permitió hacer 16 filmes. Uno al año, una vez hice dos en un año. La quema de Judas costó 900 mil bolívares, la siguiente, Sagrado y obsceno costó un millón 200 mil. Así ha ido subiendo hasta Pandemonium que costó 130 millones. Solo el negativo, 70 mil pies, fueron 20 millones. Entonces, si la película cuesta 120 millones y a ti te toca el 28% de la taquilla, para recuperar la cinta se tienen que recaudar en Venezuela 360 millones... yo no sé si eso ha sucedido. Creo que no, pero si los da son películas como Rambo.
RC: Pasa también que la televisión no ha querido entrar en el negocio del cine. En la Ley de Cine aparecía que la televisión debería invertir dinero en películas venezolanas, pero se han negado. En otros países hay lo que se llama el derecho de antena: por ejemplo se va a hacer una película española y si es de interés para Televisión Española, te dan el 40 % del costo y a cambio les das el derecho de transmitirla dos años después. Esa es la lucha tan terrible que se mantiene en el país, porque eso aquí no se hace.
RC: Volví a la televisión porque uno tiene que vivir de algo. Además lo hice con proyectos considerados dignos dentro del medio: Nuestra Señora de Coromoto y los 30 primeros capítulos de El perdón de los pecados, de Ibsen. Me gané un dinero que invertí en la película y además necesitaba para vivir... los quince y los últimos tienes que pagar una serie de cosas. Sin embargo, estuve fuera del medio televisivo desde el 81, porque el cine me lo permitió.

VS: El cine es la expresión cultural de nuestro país. ¿No tenemos derecho a opinar artísticamente sobre nuestros problemas, el amor, la economía o los problemas del mundo?
RC: Pienso que me tengo que expresar en mi país y seguir el hilo de lo que aquí sucede. Vivo aquí, soy venezolano. Sin embargo, me contratan afuera, estuve año y medio en Puerto Rico haciendo una novela. Tormento, de Pérez Galdos. ¿Ves?, me llaman pero no para quedarme, pienso que tengo que hacer mi labor en Venezuela.
VS: Tengo que agregar a Luís Alberto Lamata, porque después de Jericó y Desnudo con naranjas se ha convertido en uno de los mas importantes directores venezolanos.
RC: La que más me sigue gustando es Araya, porque es cine puro. Es un poema. También admiro muchísimo a otras películas del cine venezolano: 'Oriana', 'Disparen a matar'...aunque a Araya yo le tengo un cariño muy especial.
RC: Es muy difícil escoger. El pez que fuma es una película que todavía me trae grandes alegrías, me llevan a todas partes del mundo cuando exhiben El pez que fuma. A estas alturas se ha convertido en un clásico, en una cult movie. Fue elegido dentro de las 20 mejores películas latinoamericanas de todos los tiempos. Por otro lado pienso que La oveja negra es superior técnica y artísticamente. Y pienso que la mejor va a ser Pandemonium- afirma Chalbaud, mientras en su mirada se percibe la obstinada pasión de un hombre obsesionado por hacer películas... puro cine.

Cuestionario

A Román Chalbaud le causa gracia responder a este cuestionario que tantas veces oyó en Actor's Studio.
- Amor
- Odio
- Novelista
- Verdugo. Las palabras vanas, cuando la gente hace verdaderos monólogos y hablan sin parar, lo cual me aturde.
- La música
- Te estábamos esperando...
El extraño sofá de Lee Strasberg

El apartamento esta iluminado por la luz amarilla cobriza que entra por las ventanas. Lee Strasberg esta sentado en un sillón y Chalbaud se encuentra recostado en un pequeño sofá blanco. Ambos observan como Ana prepara a los niños para bajar a Central Park. Ana los lleva a la puerta y desde allí se despide. Los niños llamados David y Michelangelo, corren hacia el ascensor. Es en ese preciso instante cuando Chalbaud tiene valor para preguntar, con cierto ardor fetichista:
RC: Una vez me comentaron que poseías cosas de Marilyn Monroe ¿es verdad o es cuento?
Strasberg mira el rostro de Román, lo estudia durante varios segundos y responde:
- Estás sentado encima de una de esas cosas.
Hilda Vera, La Garza
RC: A comienzos de los años cincuenta conocí a Hilda Vera. Ella vivía en Ciudad de México donde hacía teatro y cine. Acababa de ganar el premio como la mejor actriz teatral cuando fue contratada por Luís Guillermo Villegas Blanco para interpretar el segundo papel femenino en Luz en el páramo, película venezolana que el director mexicano Víctor Urruchua iba a dirigir en nuestro país y que también protagonizaría Luís Salazar. Yo tenía unos veinte años de edad y me habían contratado para que fuera asistente del director. En mi vida hay muchas mujeres de gran significación. Mujeres como mi madre que me han ayudado a ser lo que soy. Mujeres que me han dado su sabiduría o su ternura. Mujeres que me han inspirado muchos de los personajes de mis obras. Una de ellas es Hilda Vera. Para ella escribí La Danta, de La quema de Judas, que ella interpretó estupendamente en el teatro y en el cine; Glafira, de Sagrado y obsceno, es un personaje que ella doblaba con mucha gracia y sentimiento; y La garza, de El pez que fuma, es su gran creación. Los tres caracteres son mujeres de la vida. ¿Por que siempre me das papeles de prostituta?, me preguntaba Hilda, y nos moríamos de la risa.
Cuando Sean Connery vio El pez que fuma, en la sala privada de Blancica, sintió una gran atracción por Hilda Vera. '¿Quién es esta actriz?', preguntó. Y al terminar la cinta dijo:
- La muerte de esta mujer solo es comparable a la muerte de Greta Garbo en La dama de las camelias.
Me gustaría hacer muchas películas más con Hilda Vera, pero la vida nos hace terribles jugarretas. Ella ya no esta con nosotros pero están La Danta, Glafira, La Garza. Que son ella misma y están vivas. (Fragmento de un texto).


Darío Pignotti
Página 12

El director de la miniserie Amores de barrio adentro, Román Chalbaud, dice en este reportaje que su programa busca provocar la participación política. De fondo, el referéndum (del 15 de agosto) revocatorio del mandato presidencial y la guerra de los medios

"La revolución será televisada." En la guerra mediática venezolana Hugo Chávez echó mano de un arma melodramática: el canal estatal acaba de estrenar una miniserie sobre el romance entre una joven chavista y un "ni-ni", alguien que no es oficialista pero tampoco "escuálido" (opositor).

"Amores de barrio adentro" es una historia ambientada en Caracas poco antes del golpe de Estado de 2002", resume Román Chalbaud. Es el director de la tira que sorprende por el suceso de audiencia compitiendo con los inveterados culebrones, casi tan exportados como el petróleo.

El programa, lanzado en plena campaña por el referéndum donde se decide el futuro del gobierno, está en boca de todos: para la oposición no pasa de un "panfleto oficialista"; Chalmaud rebate: "No hago panfleto, hago realismo, algunos consideran que hago realismo sucio, creo que no hay realismo limpio". El director, que es una celebridad del cine venezolano, no posa de neutral, se proclama chavista y admite estar en el combate propagandístico. Con Amores... se propone quebrar la indiferencia de los "ni-ni", que en las encuestas sobre el referéndum son mayoría, y arrastrarlos hacia su causa. Durante un extenso diálogo con Página/12, en un descanso de la grabación, Chalmaud atravesó la realidad desde Chávez hasta el magnate televisivo Gustavo Cisneros, ironizó sobre la "Venezuela saudita" del pasado, consideró a Simón Bolívar un líder mediático y deploró la estética "mentirosa" de la TV privada. Pero en cada respuesta volvió al referéndum y la necesidad de aplacar las crispaciones.

–¿La fractura de la sociedad venezolana es irreversible?
–Amores de barrio adentro habla de esa sociedad polarizada, de la violencia y de la reconciliación. Es una historia que transcurre en dos mundos enfrentados pero separados por una calle. De un lado una urbanización, una villa como dicen ustedes, y enfrente un barrio de clase media alta. Aquí los chavistas, más allá los "escuálidos", eso es algo común en Caracas. La heroína vive en la urbanización, estudia sociología y realiza una encuesta sobre amor y paz en tiempos de revolución; el muchacho es un periodista "ni-ni" que vive enfrente. El estaba haciendo un documental cuando es echado del canal por entrevistar a una chavista. Los dos discuten, él le reprocha su agresividad, ella le critica su falta de compromiso. Pero al final el amor todo lo puede (riendo).

–¿Chávez va a participar de Amores...?
–La serie tendrá 53 capítulos, recién vamos por el cuarto. Tal vez en algún momento sea convidado a participar, no lo sé aún.

–¿Y el público "escuálido"?
–Ellos reaccionaron bien, porque no hacemos un panfleto, no pintamos a todos los escuálidos como villanos, sino como seres humanos con sus problemas y sus contradicciones. La idea del autor Rodolfo Santana es no hacer una caricatura, sino una historia que permite que los venezolanos se vean a sí mismos.

–¿Hay algo de herejía en hacer espectáculo con la revolución?
–Tratamos de acompañar la estética realista con las posibilidades que da la tecnología actual, eso nos permite contar lo que nos pasa y también hacer un espectáculo. Yo soy heredero del neorrealismo italiano, me formé con Roma, ciudad abierta de Rossellini, pero también creo que se debe hacer algo atractivo, mis películas y mis obras de teatro (El pez que fuma, Cangrejo) han tenido muy buena taquilla. No estoy de acuerdo con el realizador cubano García Espinosa que dice que no importa la calidad estética, sino la ideología.

–¿Usted fue un "ni-ni"?
–No soy un chavista de la primera hora. Uno siempre tuvo algún resquemor hacia los militares. Pero al ver las bajezas, las suciedades que hicieron en la oposición decidí tomar una posición a favor de este proceso.

–¿Teme que el referéndum termine en una guerra civil?
–Al contrario, estoy percibiendo más tolerancia, hay lugares del este caraqueño como Alto Prado y Colinas de Bello Monte donde los chavistas de clase media, que los hay, han puesto sus propagandas en favor del "no" y nadie los agredió como ocurría hace poco. Aunque el peligro mayor es una invasión.

–¿Es verosímil un desembarco de EE.UU.?
–Es posible una invasión norteamericana, pero para eso tendrían que matar por lo menos 500.000 personas. Hay mucha gente dispuesta a dar la vida.

–¿Usted está dispuesto?
–Por supuesto que sí, tengo 73 años y defiendo lo que se está haciendo.

–¿Una victoria abrumadora de Chávez puede degenerar en un pensamiento único de la revolución?
–No creo que exista ese riesgo. Esto todavía es un proyecto que se está gestando, hay errores como en toda gestación, pero se está construyendo una democracia participativa y no una parodia de democracia. Creo que van a fortalecerse nuevos proyectos de cine, de TV, que rompan con la estética del consumismo. Queremos contar nuestra realidad, estamos haciendo cosas divertidas. En Venevisión (TV oficial) hay varios humorísticos, La hojilla, El ojo pelao, se ironiza la realidad, nos permitimos reír de la desinformación, de las telenovelas absurdas, de una mentalidad colonizada.

–¿Una suerte de "imaginario Miami"?
–Durante años los venezolanos soñaban con Miami, nos llamaban "los indios tabarato" porque comprábamos todo. Vivíamos en una "Venezuela Saudita", sólo se pensaba en dinero, en consumo, en centro de compras. Chávez logró algo mágico haciendo renacer las ideas, inventando un imaginario nuevo.

–¿Quién inventó a Chávez?
–Hugo Chávez es una creación de Carlos Andrés Pérez (ex presidente), de su corrupción, de su traición a los ideales. Chávez sabe comunicar al pueblo su compromiso, recuperó el latinoamericanismo, ha restaurado la historia de Simón Bolívar y de San Martín.
–¿Bolívar sería un buen político mediático?
–Sería de primera clase, sería un maravilloso comunicador. Fue terrible cómo la oposición bajó todos los símbolos bolivarianos el día del golpe. Está en preparación un programa de TV con Simón Bolívar y Simón Rodríguez caminando por la Caracas de estos días.

–¿La TV fue incluida en el guión de Amores...?
–Hay una señora de clase media alta obsesiva con la TV, que tiene cuatro aparatos y compró otro para el baño. Ella sólo ve canales de la oposición. Evidentemente en eso quisimos hacer una parábola sobre (Gustavo) Cisneros (empresario televisivo antichavista) y las TV privadas. Viendo esos canales ella descubre que la mentira estaba en su propia casa cuando ve a su marido en una marcha chavista.

–Fue peor que pescarlo con otra mujer.
–Para ella ser chavista es peor que el adulterio. En Amores... hablamos de la hipocresía de parte de la sociedad pero también de la mentira en la TV. En el golpe del 2002 la TV privada fue cómplice y ocultó la reacción popular en favor de Chávez.

–Un documental sobre el golpe se titula La revolución no será televisada. ¿Esta vez lo será?
–Creo que esta vez la revolución será televisada

Entrevista a Román Chalbaud

Ernesto Villegas - En confianza VTV
Caracas, 30 de junio de 2003

EV: A esta hora damos la bienvenida al maestro Roman Chalbaud, cineasta, dramaturgo, director de 19 películas y unas 14 obras de teatro. Bienvenido.
RCh: Encantado, mucho gusto.
EV: ¿Cómo está? ¿Cómo ve la situación del país?
RCh: Por un lado muy buena y por el otro muy mala. El lado bueno es que estamos viviendo cosas que estaban ocultas, que estaban invisibles, que no nos las dejaban ver, nos habían ofrecido la gran Venezuela y un día se descubrió que la gran Venezuela era un queso grullere, lleno de huecos por todas partes, y entonces lo que era invisible ahora se volvió visible. Y los que invisiblemente robaban en aquella época, hoy están muy molestos y están tratando de que este proceso no continúe, y por eso digo que hay una parte buena y una parte mala. Otra parte mala es, desde luego, esa furia, esa violencia entre unos y otros, que pienso que debe terminar porque es dañina para todos los campos. Pero yo estoy muy contento de que este proceso ocurra y que se ponga a la luz todas esas cosas que estaban ocultas, y que nosotros los cineastas denunciamos mucho en nuestras películas.
EV: Está en el tapete la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, ¿sorprendió a alguna gente ver una entrevista en la prensa a su persona, en la que usted manifestaba apoyo a este proyecto?
RCh: Sí, cómo no.
EV: ¿Por qué?
RCh: Porque es necesario, no puede ser, la libertad no es libertinaje. Yo decía que si a tu hijo le gusta chapotear en el lodo, tú no le puedes echar más lodo encima: No, chapotea en el lodo, a él le gusta. Entonces eso pasa con la televisión y ese es el rating. Cuando nosotros hacíamos televisión desde el año 53 y no existía el rating, la programación era cultural, pero no cultural en el sentido fastidioso, era amena y al mismo tiempo que entretenía estaba educando a la gente, y la televisión poco a poco se ha ido convirtiendo en eso, en un gran lodazal donde hacemos que nuestro pueblo le guste chapotear en el lodo todo el tiempo. Y como a todos nos gusta chapotear en el lodo, una gran mayoría de la gente se dejan vislumbrar por esos alardes técnicos, por esa gracia barata y nos lleva realmente a un camino no muy bueno para el cerebro del venezolano.
EV: Muchos artistas salen en cuña en la televisión, condenando ese proyecto de Ley, lo llaman Ley mordaza, e incluso llegué a ver en Anzoátegui unas vallas donde el Colegio Nacional de Periodistas regional decía: "Queremos ver el Clon, queremos ver tal programa, no aprueben esa Ley..."
RCh: Yo creo que no la ha leído bien, yo no pienso que hay mordaza por ninguna parte. Yo pienso que es necesario regular ciertas cosas porque no puede ser que por poder económico la gente pueda hacer lo que le dé la gana.
EV: Ahora, hay un principio muy arraigado en el mundo del espectáculo y la televisión que es de la autorregulación, que las empresas mismas se dan su regulación y que el Estado no debe intervenir en esas cosas.
RCh: Sí, pero eso también produce la autocensura, porque ya cuando uno trabaja con esas premisas entonces ya uno se va autocensurando porque sabe que hay cosas que no se pueden decir, porque a los patrones, que son dos los que hay, los dos grandes patronos, no les gustaría sacar este programa, y entonces hay que hacer lo que ellos quieren, y eso no está bien. Está bien que haya libertad, desde luego que la tiene que haber y la hay, pero no llegar hasta ese punto.
EV: Mire, y usted que es un hombre que vive de eso, ¿qué reacción ha recibido luego de esa entrevista en la prensa, en la que de alguna manera se marcó incidente, marcó disidencia frente al grueso de la gente?
RCh: Es que yo siempre he tenido esa aptitud, yo creo que eso no sorprende, quizás mucha gente no lo sabía, pero a través de mis películas yo he denunciado, y de mis obras de teatro desde los años 60, y las películas de los años 70, he denunciado la corrupción, he denunciado las injusticias que se han cometido contra el pueblo venezolano.
EV: ¿Qué es lo que pasa, Chalbaud, con el cine venezolano, que uno no ve producción así abundante en estos últimos tiempos?
RCh: Nosotros habíamos llegado a un arreglo firmado, a un contrato con los escribidores y exhibidores, a finales de los 70 donde de la taquilla se sacaba el 6.6% para el Fondo de Fomento Cinematográfico, y con eso era que se hacían las películas. A medidas que las películas venezolanas fueron teniendo éxito, y en el año 86 de las diez películas mas taquilleras, 7 fueron venezolanas, por supuesto quedó relegada un poco la producción holliwoodense, porque los 7 puestos de los 10 eran cine nacional, cosa insólita, que no había logrado ni el cine mexicano, ni el argentino, ni el español. Bueno, a partir de ese momento los distribuidores exhibidores decidieron quitarnos el 6.6 de la taquilla que habían firmado, y ellos después fueron demandados, pero son demandas que no conducen a ninguna parte. Justamente, pasado mañana, miércoles, vamos a tratar todo los cineastas, llevamos al Congreso la reforma de la Ley de Cine, porque cuando la Ley de Cine se aprobó, se aprobó chucuta, había 2 articulados que fueron quitados antes de que la Ley se aprobara, uno es: que la televisión debe ayudar al cine venezolano como en todas partes. En España hay lo que se llama derecho de antena, cuando se va a hacer una película española, algún canal español dice yo pongo el 50 por ciento de esa película, pero esa película es mía después cuando vaya a los canales de televisión.
EV: Esa aspira usted que se incluya acá en Venezuela.
RCh: Sí, y aspiramos todo, y estaba incluida pero la quitaron en el momento de la aprobación de la Ley.
EV: ¿Y quién presionó para ello, canales venezolanos no están interesados en eso?
RCh: Evidentemente, no están interesados. No están interesados en la producción independiente. Aunque nosotros hemos demostrado con nuestras películas que dan rating, y son pensadas por nosotros. Cuando nosotros somos contratados por la televisión, tenemos que hacer lo que ellos piensan y no lo que nosotros pensamos. Para que la televisión siga ese ritmo de gran rating que dicen ellos, que no siempre es así, por supuesto, pero que no sea novedoso, que no haya nada nuevo.
EV: ¿Cuál fue su última película?
RCh: Pandemonium.
EV: ¿Y no hay una película que quisiera hacer?
RCh: Sí, muchísimas.
EV: ¿Cuál se le ocurre en medio de toda esta situación que viven los venezolanos?
RCh: Bueno, yo tengo los derechos de Maisanta, que se los compré a Tapia para hacerla.
EV: José León Tapia.
RCh: A José León Tapia, cómo no. También tengo un guión muy hermoso que se llama "Las 13 fieras", que es de Juancarlos Gené, yo se lo encargué en el año 84, es sobre Martín Espinoza, aquel que traicionó la revolución cuando Zamora y Zamora lo mandó a fusilar, y es un guión muy hermoso y espero poderlo hacerlo algún día. Ahora, en mi mente, yo quisiera hacer la vida de Sucre, la vida de Teresa Carreño, las Lanzas Coloradas, pero necesitamos muchos recursos que no tenemos.
EV: Nosotros no tenemos tiempo, vamos a una pausa y regresamos ya con Román Chalbaud.
EV: Continuamos con Román Chalbaud. ¿Qué está haciendo Román Chalbaud últimamente?
RCh: Bueno, estoy escribiendo con Ibsen Martínez una telenovela que se llama Juana y Valentina, que nos encargaron para México, justamente acabamos de estar en México y la estamos escribiendo desde aquí, vivimos aquí y la mandamos por Internet. Pero ahora vamos a volver a México, a Guadalajara, Jalisco, porque la novela empieza allí, para empaparnos de ciertas cosas ¿no?
EV: ¿Y qué tal le va con Ipsen? Son amigos ustedes ¿no?
RCh: Somos amigos desde los año 70, desde que Ipsen empezó.
EV: Tienen diferencias políticas, por supuesto.
RCh: Sí, pero no muy notables y nos llevamos muy bien y dentro de un gran respeto como debería ser ¿verdad?
EV: Volviendo al tema del cine nacional, usted me corrige, comparo un poco el cine nacional con el Presidente Chávez, porque de alguna manera tiene su público, usted dice que las películas venezolanas son de altísimo rating, de altísima audiencia y taquilla, pero no responden a los cánones estéticos de la industria de la comunicación, siempre se dice del cine venezolano que hay muchos ranchos, que hay violencia y la gente siente, alguna gente, sobre todo la clase media, cierta distancia. ¿Estoy en lo cierto?
RCh: Sí, yo fui a ver en estos días la película irreversible, que es una película francesa muy fuerte...
EV: Horrible me dijeron que es.
RCh: ...al principio yo me sentía muy molesto porque uno fue educado de una manera; pero a medida que fui comprendiendo la película, vi que era una magnífica película, está muy bien hecha, una película muy difícil...
EV: Me dijeron que había una violación que dura 20 minutos.
RCh: Sí, dura 10 minutos y es un rollo completo, se salieron varias parejas del cine y una pareja que estaba atrás se levantó furiosa y dijo: "¡Esto parece una película venezolana!".
EV: ¿Cómo se sintió usted cuando escuchó eso?
RCh: Bueno, me reí, porque es francesa la película, y esas cosas pasan en todas partes del mundo ¿no? La violencia no es solamente venezolana, en todas partes del mundo hay l os problemas que también nosotros vivimos con diferencias ¿no?
EV: Lo que pasa es que hay cierta gente que prefiere la violencia de por ejemplo "Arma mortal", que estallan 8 carros y los tipos siempre resuelven las cosas de una manera muy particular ¿no?
RCh: Allí todo está basado en los efectos especiales y los personajes no son humanos; la violencia del cine venezolano es con personajes humanos, y con un estudio sociológico de cómo somos. Y lo que tú hablabas de rating, por ejemplo, "Carmen la que contaba 16 años", una película que yo hice por allá por los años 70, 80, no me acuerdo, ganó el rating por primera vez en 23 años le ganó el rating a "Radio Rochela", y en ese momento los canales empezaron a comprar película venezolana. Pero lo perfecto sería que nosotros fuésemos productores independientes y que nos dejaran hacer las películas y que nosotros no se las vendiéramos por la cantidad que se las vendemos a los canales sino por una cantidad mayor. Te pongo un ejemplo, si Carmen daba más rating que Julio Iglesias, y a mí me la compraban por 5.000 dólares, y a Julio Iglesias le tenían que pagar 150.000 dólares, y tenía unos puntos de rating menos que yo ¿entiendes? Entonces es una gran injusticia. Pero tú por ser venezolano, por ser de aquí: "No, no, pero esa es venezolana..." Te la pagan no en 150.000 dólares sino en 5.000 dólares.
EV: Ahora, ¿por qué el cine venezolano tiene esas características de enraizar esa violencia prácticamente constante, no sé si exagero, con las causas que la producen, y digamos, enrostrarle a la gente la marginalidad y la pobreza que existe en Venezuela?
RCh: Si tú agarras la lista de 200 películas hechas en Venezuela en los años 70, se hacían 10 al año, años 70 y 80, solamente un 30% tratan ese tema, pero son las que han ganado más premio y las que han ganado más dinero, y las que están mejor hechas, y entonces eso contribuye a que el público las vaya a ver y se interese por ella. Ha habido miles películas venezolanas muy hermosas como "Oriana", de Fina Torres, "Manuela Sáenz", de Diego Risque, que tuvo mucho éxito, por supuesto; pero ninguna ha llegado a los límites que han llegado las películas que tratan sobre la violencia, porque la gente se ve reflejada en un espejo, porque no es solamente la violencia, es nuestra manera de ser, es nuestra manera de hablar. A la gente no le gusta la grosería en el cine venezolano, pero en el cine americano hay miles de groserías que no traducen y como no las entienden no les importa; o hay esa clase media alta que prefiere ir al cine en Miami, o en Nueva York, o teatro en Miami o Nueva York y te dicen, yo no veo teatro en Venezuela, yo voy a Brodway a ver teatro, y eso es lamentable.
EV: La gente que rechaza el cine venezolano es más o menos la misma que rechaza a Chávez, volviendo a la comparación que hacíamos al principio.
RCh: Bueno, no me atrevería a hacer eso, pero sí hay algo de verdad en esa suposición, es una suposición, pero puede haber algo de cierto.
EV: ¿Y qué nos dice usted sobre ese rechazo en que consiste la figura del Presidente en un sector importante de la clase media, media alta?
RCh: Bueno, ese rechazo ha sido basado en la televisión. Si yo anuncio por la televisión una crema dental que se llama Román Chalbaud, que no existe hasta el momento pero yo la empiezo a anunciar, y la hago, la puedo hacer famosa y hacer que todo el mundo use esa crema dental; lo que tú vendes por televisión llega a millones de personas y por supuesto convence a millones de personas. Entonces yo pienso que el señor Presidente le han hecho una campaña feroz, una campaña mortal con cómicos que lo imitan, se han burlado de él, han hecho que un gran sector del público lo tome a chacotas, que le irrespete...
EV: ¿Y él mismo no ha contribuido a eso?
RCh: Ha contribuido un poco, es cierto. Pero, por ejemplo cuando hubo lo del golpe del 12 de abril, él dijo que él también había cometido muchos errores, lo confesó y fue muy sincero, yo creo que Chávez es un hombre que es muy sincero, y entonces lo han pintado como un insincero, como un militar terrible, como un dictador... y no es ninguna de esas cosas, eso es falso, eso es mentira; que no sabe hablar, y a veces se expresa estupendamente yo le he oído hablar en los discursos por televisión en el exterior, y muy bien.
EV: Chalbaud tenemos que hacer una pausa y al regreso yo quisiera que usted que conoce a mucha gente, supongo, del medio artístico, a la maquinaria, digamos, industria que está en los canales de televisión, ¿por qué su actitud? ¿Pudiera usted contarnos cuál es su apreciación acerca de las motivaciones que hay detrás de esas campañas, esa situación, digamos, de ferocidad también frente al Gobierno y frente a los sectores que lo apoyan? Vamos a la pausa y regresamos. Último segmento con Román Chalbaud. Empresas periodísticas, intelectuales, artistas, directores, cineastas ¿tienen una actitud más o menos homogénea de ferocidad no sólo del Presidente sino frente a la gente que lo siguen? ¿Por qué? Usted que viene de ese mundo.
RCh: No, yo pienso que no, que hay mucha gente, lo que pasa es que mucha gente que piensa de otra manera no le dan cabida en los periódicos ni le dan cabida en la televisión. Pero yo pienso que hay mucha gente que no conocemos, o mucha gente que se está gestando que piensa de esa manera. Pero si todos los medios están en contra de algo, seguramente dentro de esos medios está prohibido hacer un elogio de algo que ellos combaten ¿verdad?
EV: Tenemos llamadas del público. María González, desde Maracay, dice: "La Ley mordaza fue establecida en gobiernos anteriores sin consultar a los ciudadanos venezolanos, ahora estamos disfrutando de una verdadera libertad de expresión. ¿Usted cree que hay libertad de expresión en Venezuela?
RCh: Sí, totalmente.
EV: Hubo un atentado a la periodista Marta Colimina el viernes pasado, ¿qué nos dice usted, qué opina de eso?
RCh: Bueno, cualquier atentado es lamentable, pero en este caso a mí me parece como un teatro, porque cómo es posible que una gran cantidad de hombres rodean un carro tan pequeño y en realidad no hagan nada ¿verdad? Yo creo que es un teatro el que se montó.
EV: Desde Caricuao, Ilen Paredes: "Estoy de acuerdo con la Ley de Contenidos porque hubo un programa en un canal privado donde dijeron la palabra ninfómana, mi hija de 11 años me preguntó qué significaba y no supe qué contestarle, además hay demasiada censura". Cumbre de Curumo, de allí llama Alicia y Valentina, las dos y felicitan al señor Román Chalbaud por su ética y trayectoria tan hermosa, siga adelante, le dicen. Juan Barrios, desde Maracay: "¿Existe la posibilidad de financiar el cine venezolano con cooperativas y organizaciones de esa índole?"
RCh: Podría ser, sí.
EV: ¿No hay cooperativas de cineastas?
RCh: Sí han hecho, salió una película donde faltaba dinero y todos los técnicos se unieron e hicimos como una cooperativa ¿no?
EV: Celeste, de Maracaibo: "A la Ley antigua le colocan la portada de la Ley nueva". Felicitaciones "En Confianza" y "La Lámpara de Diógenes". Desde Maracaibo la señora Claudia: "Felicitaciones por la valentía que ha tenido en reconocer que la Ley de Responsabilidad Social es buena porque es bien sabido que los medios ahora lo van a atacar". Ilda Goitía, desde Maracay. "Aquí el canal local ha adoptado el estilo de programación de los canales privados. Deseo con todas mis fuerzas que se apruebe la Ley de Responsabilidad Social y nos saque de esta programación vulgar". Desde el estado Anzoátegui, Josefina Matute: "TV no pasa películas venezolanas, solo mexicanas, ¿por qué no transmite películas de nuestro país que son tan buenas?"
RCh: Buena pregunta...
EV: Vamos a tratar de responder.
RCh: Y hacer telenovelas aquí, pero buenas telenovelas. Y me acuerdo cuando Cabrujas hizo "La Dueña", y el Canal 8 ganó rating por primera vez con novelas.
EV: ¿Usted estaría dispuesto a dirigir una novela acá?
RCh: Cómo no, si es lo que me guste y que el tema sea bueno, cómo no, claro que lo hago.
EV: Jesús Peñalver desde Los Caobos: "Maestro, muchas gentes anhelados, deseamos y reconocemos que usted dirige una película de Teresa Carreño que este año cumple 150 años". Y desde Catia, David Bello: "De volver a hacer películas venezolanas contrataría nuevamente a los actores que siempre incluía dentro de ellas, como Orlando Urdaneta y Miguelángel Landa, ¿por qué siempre contrataba a los mismos?
RCh: Bueno, no es que contrataba a los mismos, Miguelángel y yo, y César Bolívar fundamos nuestra compañía Gente de Cine en 1973, con la cual hicimos muchísimas películas.
EV: ¿Y con Orlando?
RCh: Y Orlando lo llamamos, yo a Orlando lo conozco desde que tenía 14 años, que él fue a hacer una audición para la "Hija del dolor", había un hijo de Eva Moreno y Edmundo Valdemar, y él ganó la audición, y allí empezó el a trabajar, él venía de Bambilandia. Por cierto, tengo tiempo que no lo veo y lo voy a regañar porque está haciendo cosas indebidas.
EV: Cuando él habla, usted que lo conoce tanto, ¿el está hablando en serio? Porque uno lo ve y es muy furibundo y él era una persona afable al menos de los ojos del público, y entonces uno no sabe si él está hablando ahí el político o el actor. ¿Qué cree usted?
RCh: Bueno, yo te voy a confesar una cosa, yo no lo veo, porque me da mucho dolor, sí, me parece que hay como una gran farsa, con una comedia del arte, una cosa que a la gente tampoco le agrada mucho, a ningún tipo de personas, y más bien creo que eso le ha causado daño a él mismo.

Entrevista a Luís Britto García

"Un intelectual es quien emplea sus conocimientos para participar de manera crítica en la vida política y social."

LUIS BRITTO GARCÍA

Gente pacífica. No lleva revólver, black jack, navaja, cachiporra o cortaúñas. El tiempo le alcanza para leer innumerables libros, que abarcan desde la culinaria y la influencia del ajo porro en los suculentos guisos del pueblo kurdo, hasta los libros que Jorge Luis Borges no alcanzó leer. Trato cordial. No se le conoce pandilla ni tribu. Anda solo por las calles del mundo. La madrugada no le sorprende en una barra. Y hace bien. Practica submarinismo y budismo zen. Fomenta revoluciones. Amigo de causas perdidas. Lee y escribe. Ha sido consagrado en dos oportunidades en Cuba, con el Premio Internacional Casa de Las Américas, con sus obras Rajatabla y Abrapalabra. En su tierra, profetizó y lo escuchamos: en el año 2001, se le otorgó el Premio Nacional de Literatura. Podemos citar entre sus obras: Vela de armas, La orgía imaginaria, La máscara del poder: del gendarme necesario al demócrata necesario, Piratas del mar........
Agradecemos su presencia en el camino de las entrevistas.

ENTREVISTA A LUIS BRITTO GARCÍA

1. ¿Cómo nace en usted la vocación por la literatura?
-Mi mamá se negó a leerme las comiquitas para obligarme a aprender a leer. Pasé violentamente del Príncipe Valiente a La Iliada. No he tenido otra motivación para leer y escribir que el placer. A los diez años comencé a redactar dos novelas inconclusas con ilustraciones, una de ciencia ficción y otra policíaca. Desde los catorce publiqué relatos humorísticos en un periódico mural que editaba todas las semanas, y escribí mi primer cuento literario a los diecisiete.

2. En su fructífera producción literaria notamos que abarca con solvencia el ensayo, la narrativa y la dramaturgia. ¿Nunca le ha picado el gusanillo de la poesía?
-Decía sir Phillip Sydney que se puede ser poeta sin escribir versos, así como se puede escribir versos sin ser poeta. He escrito mucha poesía pero no me atrevo a publicarla y ni siquiera a llamarla así. Poesía es lo supremo que se logra en cualquier creación humana; me sentiría presuntuoso publicando algo con ese rótulo.

3. ¿De cuál de los novelistas venezolanos se siente más cerca y más distante?
-Quisiera aproximarme a la pasión de José Rafael Pocaterra y al dolor de Alfredo Armas Alfonso. Quienes pretenden alejarse del dolor y la pasión, están distantes de sí mismos.

4. ¿De cuáles de los novelistas extranjeros se siente más cerca y más distante?
-Desearía acercarme a la experimentalidad de Joyce y los abismos de Dostoievsky. Sin experimento y sin abismo sólo hay, como decía Rulfo, puras distancias.

5. Por lo que uno le oye a buena parte de sus lectores, lo definen como un escritor comprometido. ¿Qué sentido le da al compromiso?
-Hacerse responsable de lo que uno hace o dice, en un mundo donde las transnacionales, las potencias, los partidos, los organismos financieros, los medios, los corruptos, los jueces, los golpistas no son responsables de nada.

6. ¿Qué labor literaria desarrolla actualmente?
-Tengo dos libros nuevos listos, uno de relatos y otro de ensayos literarios. Trabajo en algo que no sé si puede escribirse: una novela sobre la inteligencia artificial. Avanzo de vez en cuando en varios tomos sobre la integración de las artes en Venezuela y sobre la identidad del venezolano. Descanso concluyendo los guiones para una serie de televisión cultural, El imperio de los piratas.

7. Hablemos acerca de sus lecturas.
-Novela: Joyce. Cuento: Kipling. Literatura femenina: Colette. Filosofía: Nietzche Filosofía política: Thomas Hobbes. Poesía: Blake. Dramaturgia: Ramón del Valle de Inclán. Literatura fantástica: Freud. Humor negro: Rulfo. Humor frío: Borges. Humor cálido: Ramón Gómez de la Serna. Humor fantástico: García Márquez. Humor feroz: Otrova Gomás. Ciencia ficción: Olaf Stapledon. Lingüística: Chomsky. Biografía: La pequeña crónica, de Ana María Magdalena Bach. Autobiografía: Tolstoy. Amor: Stendhal. Utopía: Charles Fourier. Estrategia: Siete pilares de la sabiduría, de Lawrence. Piratería: Diario de a bordo del cirujano Exmelin. Matemáticas: René Tom. Filosofía de las matemáticas: Bertrand Rusell. Teoría del caos: Gleick. Cibernética: Norbert Wiener. Biología: Crick y Watson. Psiquiatría: Linus Pauling. Economía: Marx. Sociología de la cultura: Bourdieu. Cosmología: Hawkins. Historia: Bernal Díaz del Castillo. Filosofía de la Historia: Spengler. Historia económica y social: Federico Brito Figueroa. Puedo seguir indefinidamente. Seguiré indefinidamente.

8. Le ha dedicado excelentes páginas al humor. ¿Qué pasa cuando un humorista pierde esta cualidad?
-Se dedica a defender a la gente más seria del mundo: patronos y sindicaleros.

9. ¿Cómo caracteriza la trayectoria de la narrativa en el ámbito nacional?
-Cierta narrativa exquisita fue el cementerio de elefantes de las modas culturales foráneas. Fue romántica cuando Europa se había pasado al positivismo; positiva cuando en Europa irrumpe el decadentismo que nosotros llamamos modernismo; modernista cuando en el Viejo Continente florecen las vanguardias; vanguardista cuando el Viejo Mundo se vuelve postmo, y ahora se disfraza de postmo cuando Europa se ocupa de sí misma. Lo único válido recuperable quedó cuando por sinceridad o descuido fuimos nosotros mismos.

10.¿Qué papel le corresponde jugar al narrador en los actuales momentos? Si es que le corresponde desempeñar alguno.-Narrar. Ignorar a los aparatos culturales que subsidian el silencio o premian la esterilidad. Aún si es falsa, la obra dará testimonio de la falsedad de la sociedad donde se genera. Aún si es rebuscada, la obra retratará fidedignamente el artificio con el que la sociedad intenta disimular sus carencias. Incluso si es vacua, por esa obra toda una clase expresará su vacío.

11.¿Qué importancia ha tenido para su vida y obra los estudios de derecho?
-Medio de vida al que al fin tuve que renunciar por asco a los tribunales. Cantera de temas. Fuente de estrategias estilísticas, como una narrativa en forma de expediente judicial en mi novela Vela de Armas. Instrumento crítico para el análisis del sistema financiero. Centro de articulación de conceptos económicos, sociológicos, políticos y lingüísticos para mis estudios sobre ciencias sociales y lenguaje. Desconfianza de la norma escrita y de sus adoradores.

12.Hablemos un poco de política local. ¿A qué distancia se encuentran Fedecámaras, la CTV y los medios de comunicación de la democracia participativa y de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela?
-¿Quién elige a los patronos que integran Fedecámaras? ¿Quién elige a los sindicalistas de la CTV, que no son designados por voto directo ni universal de los trabajadores, trabajadores de los cuales no está sindicalizado ni el 12%, y cuyos votos y actas no aparecen nunca? ¿Cuándo se ha sometido a votación popular el nombramiento de los dueños de los medios o sus líneas editoriales? Como en tiempos de la República Oligárquica con sus constituciones censitarias, se pretende que sólo puedan participar los propietarios y que sólo éstos puedan válidamente elegir y ser elegidos.

13.En la Plaza Altamira la gente pide libertad. ¿A qué se refiere éste importante grupo de personas cuando invocan este concepto?
-A la libertad de cuatro televisoras, cinco grupos de capital, seis periódicos, veinte ex-militares y dos mil gerentes de la nómina mayor de destruirle sus instituciones constitucionales, su gobierno electo y sus medios económicos de vida a 24 millones de venezolanos.

14.¿Qué es para usted un intelectual?
- Quien emplea sus conocimientos para participar de manera crítica en la vida política y social.

15. Grupos opositores catalogan a este gobierno de dictatorial. La realidad nos demuestra que no existen presos políticos ni casos de tortura: los medios de comunicación actúan con plena libertad. Se conocen 4 exiliados: el coronel Soto, el almirante Molina Tamayo, el empresario Pedro Carmona, y ahora, Carlos Ortega. ¿Cuál es su opinión al respecto?
-Una pregunta no debería llevar la respuesta implícita, salvo cuando ésta es una realidad como la que apuntas.

16.Muchos creadores se negaron a opinar de política, en momentos críticos de la historia contemporánea de Venezuela. Cantaura fue un incendio en el aire. Ahora, tocan tierra. Y así, miran con simpatía el modelo democrático que se comenta en la Plaza Altamira; llaman paro cívico al lock out empresarial y aplauden a rabiar el sabotaje petrolero, quebrando lanzas por los meritócratas de Pdvsa. En resumen, ¿Tiene alguna opinión sobre esta novedosa actitud?
- Tomo prestado un aforismo de Oscar Wilde: no tenían nada que decir, y lo dicen. Cada vez les será más difícil decirlo. La empresa privada a la cual idolatran ha cerrado todos los papeles literarios, suplementos culturales y boletines exquisitos que eran como su crónica social. Para los que siempre intentamos decir algo, está en marcha una cacería de brujas como nunca se ha visto en la historia de la cultura venezolana. Debo aclarar además que en Cantaura no hubo un incendio, sino la emboscada y la ejecución en masa de decenas de izquierdistas, a algunos de cuyos deudos conozco.

17.No le voy a preguntar qué consejo le daría a los escritores jóvenes. ¿Qué consejo le daría a los viejos escritores?
-Son viejos escritores los que defienden los poderes caducos. No se pasen a defender los poderes nuevos, porque los desacreditarían.

Pienso en ti

Miguel Ángel "Matobas". España.



Yo pienso en ti; tú vives en mi mente,
sola, fija, sin tregua, a toda hora;
aunque tal vez tu rostro indiferente
no deje reflejar sobre mi mente
la llama que en silencio me devora.

En mi lóbrega y yerta fantasía
brilla tu imagen apacible y pura,
como el rayo de luz que el sol envía
a través de una bóveda sombría,
al roto mármol de una sepultura.

Callado, inerte, con un estupor profundo,
mi corazón se embarga y enajena,
y allá en su centro, vibra moribundo
cuando, entre el vano estrépito del mundo,
la melodía de tu nombre suena.

Sin amor, sin afán y sin lamento,
sin agitarme en ciego frenesí,
sin proferir un solo, un leve acento,
las largas horas de la noche cuento
¡Y pienso en ti!

Quemando a Venezuela


Cuento. Autor: Juan Manuel Parada, 1980-Yaritagua. Este cuento pertenece al libro "Quemando a Venezuela y otros Relatos" Seleccionado para su publicación por el Certamen Mayor de las Artes y las Letras que auspicia anualmente el CONAC.


Se volteó sobre su costado derecho y con el rabo del ojo miró la telaraña aferrada a la pata de la repisa donde reposan sus libros y apuntes cubiertos por el siempre compañero del descuido: el polvo. Los intensos rayos de luz que se deslizaban de manera hábil por las rendijas del techo le indicaban, a su experimentada percepción, que eran más de las nueve, y el sudor que brotaba de su piel, aun con el ventilador a dos metros, era señal de un día insoportable.


Estirando la mano hacia la desordenada mesita de noche alcanzó media cajetilla de Belmont y el yesquero; parsimoniosamente sacó uno, lo miró con ojos inquisidores -Como tratando de conseguir algo en la palabra Venezuela inscrita a lo largo, alguna respuesta o el esclarecimiento de un enigma- y se lo llevó a la boca sostenido por el pulgar y el índice. Aspiró como si jamás tendría de nuevo la oportunidad de respirar, y la bocanada fue tan espesa y prolongada como las grises nubes de invierno.


A simple vista, su atención se posaba fija en los haces de luz que se colaban por el techo, pero sus pensamientos eran un ir y venir entre preocupaciones y sueños; las primeras por las responsabilidades del trabajo en la planta de televisión y los segundos por las ansias de dejar un algo... una huella profunda que contribuyera en la formación de las generaciones que le seguían. Dejó fluir otra bocanada de vida y giró la mirada hacia la derecha, otra vez sobre la repisa...


Tantos libros que hablan de todo y tú aún no consigues nada, quieres marcar un hito; no sabes cómo. Pareces un condenado a desaparecer de la historia antes de morir, ¿una vida así para qué llevarla? ¿Será mejor dejar de existir? Tus pensamientos pobres y cobardes son tu propia esclavitud, las cadenas que marcan el límite de tu capacidad; jamás harás lo que deseas; no sabes cómo empezar, qué hacer...


Sus ojos grandes como almendrones secos reflejaban que en ese momento por su cerebro no pasaba más que un simple registro de lo que estaba observando: fotografías superficiales de su entorno de siempre; y no era así, el soliloquio perenne en su cabeza no lo permitiría. Ya de Venezuela sólo quedaban las tres primeras letras: el resto fue consumido por el fuego que él avivaba cada vez que aspiraba su cigarro. Todos los días era el mismo laberinto existencial; la concentración se tornaba difícil mientras calentaba su motor creador: ideas de toda dimensión brotaban de su materia gris formando un tejido intrincado que lo hacía vagar desesperado. Al volver a ponerse sobre su espalda sintió que el lugar donde estuvo viendo el techo estaba humedecido por su sudor mañanero...


Así perdiste la juventud y así perderás toda la vida: entre sueños que no se cumplen, ideas sin fundamento; queriendo hacer algo por los demás cuando aún no has hecho algo por ti. Ni siquiera una teoría de lo que serán tus futuras acciones. ¡No sabes lo que quieres! Pobre infeliz con suerte, un trabajo como productor que a más de uno da envidia, pero no es eso lo que te llena, quieres marcar un hito, pasar a la historia de la humanidad... cualquiera puede ser productor, pero no cualquiera influye en la mejoría de la raza humana. Tu juventud fue amarga y frustrada... ¡así será tu existencia!...


Se sentó en la orilla de la cama y posó la mirada sobre la alfombra que sostenía sus pies descalzos. La brisa del ventilador le agitaba muy leve los cabellos, tan leve, que no se comparaba en una coma con lo agitado de sus pensamientos. Caminó hacia la repisa y tomó el desgastado Ariel que leía a menudo. Dispuesto a quemar de nuevo a Venezuela y a ennegrecer un poco más sus rosados pulmones, cogió otro Belmont y el yesquero, se arrellanó en su lecho y partió sin inmutarse en la barca de la lectura hacia rumbos desconocidos.

Insurrección



Gabriel Figueredo. Coordinador de la librería del Sur de San Felipe. Narrador y poeta joven del estado. Este texto fue seleccionado ganador en el taller permanente de literatura en el portal de Ediciones Yaracuy Oculto.


Antes de hacer el bautizo del libro, el autor había leído cientos de veces la novela; no podía evitar la emoción cada vez que llegaba al momento donde los tiburones se comen el gran pez que atrapó el viejo. Ya cansado, el viejo no quiso seguir sufriendo ese momento amargo y se lanzó al agua para luchar con los tiburones. El resto de las páginas quedaron vacías; y una mancha de sangre cubrió las hojas lentamente.

Esto dice vallejo

José Luís Ochoa. Poeta, Médico, Psiquiatra y Docente Universitario. Actualmente reside en san Felipe. Este Poema pertenece al libro Cantos Hiperrealistas (Grupo Editorial Eclepsidra,1997) Nos fue donado por el autor en el Encuentro de Poesía en Honor a Caupolican Ovalles, lanzado desde el Ateneo de Barquisimeto.


(A Lázaro Álvarez)



Esto dice Vallejo: hay que pensar
con la mente más blanca
y mirarse el ombligo desnudo
cuando duele
el dolor más humano
cuando duele más allá de este reino
de los cielos oscuros.
Y entonces volver a pensar
en uno mismo y en su hermano
y mirarse las manos vacías
con los ojos más tristes y más tiernos
que hayan visto a este mundo
cuando viaja el hombre con su herida primera
y con su pensamiento
-siempre transparente
siempre pensamiento-
más allá de este reino
habitado por nosotros
los aventados por el remolino
de la desesperación
los que abren la boca y reciben por gracia
la piedra que golpea
alimenta y acalla.

Esto dice vallejo: aquí están
contemplen su muerte más tierna
pensando con su muerte más blanca
y miren el ombligo que guarda
el murmullo amoroso
de estos dulces intestinos.
Y lleven así sus ojos más tristes
-perdonen tanta tristeza-
al fondo de las aguas vacías
al fondo de sus manos vacías
las mismas que algún día calmarán
la sed de otras manos
tal vez las de el hermano más solo
aún no nacido
aún no arrojado por la boca sufriente
del mundo.

Esto dice vallejo
un jueves de aguacero
-como hoy es el mío
y es el tuyo-
desde su dolor siempre agradecido
siempre entristecido de poeta
de animal y de hermano
-que también es tuyo
que también es mío-.

Sin Título

Alvaro Montero. Barquisimeto, no conocemos su edad pero si sabemos que ha publicado bajo qué señal comenzó el fuego (Barquisimeto, 1973), Ciudad de Cólera (Caracas, 1978) y pertenece a la antología de jóvenes poetas de Lara y Yaracuy. Su intrincada poesía es una obra de orfebrería verbal.

Te quitaste el vestido primero te quitaste
las manos la cara las manos las piernas el
seno izquierdo las manos el derecho me quedé
con todos ellos y tus herramientas y el
trabajo de todos los días y el bombillo
donde bailamos la primera vez
caminar junto al ferrocarril
seguir la línea
las miradas en un cielo que debe volar hecho
pedazos
retorcidos en el azul
entre las aguas de los condenados
Solo añicos de cielo ladrón
y tu vientre podrá crecer en paz
Hablaste pasito susurrante arrullo de río
luego fuerte te dejaste la lengua puesta y
la garganta y las cuerdas vocales tensas y
los gritos y las consignas que mañana será
otro día y la mugre haciendo cuadros en
las paredes gritaste y desde entonces
si
desde entonces.