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Mi Pequeño Gimnasio



Poesía. Autor: Rafael Cádenas. Barquismeto, 1930. Prolífico escritor, poeta y ensayista. Cultivador de un lenguaje indirecto, irónico, ausente, angustiado ante los problemas. Ese es el rabel que todos necesitamos, aquel que “pertenecía a un pueblo de grandes comedores de serpientes, pero su raza era de distinto linaje”.


Consta de una almohadilla que golpeo con acompañamiento musical.

Un saco de arena donde descargo todo el peso de la calle.

Una esterilla para hacer contorciones que producen olvido.

Un hueco en triángulo donde me oculto para no ver.

Una cuerda donde me castigo por toda la prudencia del día.

Un artefacto en forma de O en el que me doblo para evitar los reclamos de mi conciencia.

Una barra horizontal sobre la cual me río de mis intenciones.

Una tabla donde doy golpes innecesarios que podrían estar mejor dirigidos.

Un pequeño extensor de cretino que me estira por todos los frutos que no tomé, los actos que no hice, las palabras que no me atreví a decir.

Una soga donde extorsiono mi brazo derecho por todas mis indecisiones, olvidos, cambios.

El resto lo compone el ajuar ordinario de todo deportista. Los ejercicios son efectuados en la oscuridad. Por vergüenza no admito espectadores. (El descontento sordo, por otra parte, ahogaría al que osara entrar).

Soy de todas maneras un aprendiz. No he podido alcanzar mis rodillas con la frente, todavía me es imposible arquearme hasta tocar el suelo, tampoco logro pararme sobre las manos.

Algunas veces el exceso de pesadez me vuelve ridículo. (Me recuerdo en lamentables posiciones y siento dolor) A pesar de mis esfuerzos sigo siendo carnívoro, rudo, indisciplinado.
En el fondo los ejercicios están enderezados a hacer de mí un hombre racional, que viva con precisión y burle los laberintos. En clave, persiguen mi transformación en hombre número tal. Llanamente y en mi intimidad, espero con ellos dejar de ser absurdo
.

El barco Ciego


Cesar Baptista, (Barquisimeto)

CARTA PERDIDA 2

Pues bien, desprevenido y puerco lector, conocedor de palabras solamente, he de confesar que tengo miedo, ahora cuando aún tiene fuerza mi mano. He de lanzar escupitajos si por tal causa desato compasión o burla.

Sé, claramente, que todo cuanto he realizado y he de hacer no tiene puesto ni valor en el mercado. Me siento perseguido, perseguido por cuerdos de mentes débiles, jugadores de lotería, empleados, banqueros, distribuidores de desduchas, legión de cerdos que nunca se han atrevido a nada que no sea el ejercicio de la vulgaridad, la pedantería y la idiotez. Humanos con exceso de ínfulas y corbatas.

Estoy frente al mercado y siento el desconcierto. Pido socorro, Padre Santo, en medio de tanta abundancia.

Cómo no tener miedo si sé todo de lo que son capaces. No de matar, apalear, quebrar, torturar y martirizar el cuerpo, no. Aptos para el crimen, descuartizar, despedazar, hacer añicos, ajusticiar y asesinar el alma

y los mecanismos, desconfiado lector, son: con oscuridad, con la fatiga y los cansancios, con malos tratos, con tormentos, con ser privados del espíritu de Dios. Con suciedad. Con abundancia, con fármacos llamados drogas. Con trabajso forzados. Con el compromiso. Con la puerta de la ambición. Con los atropellos. Con la burla. Con hacer todo lo que no da placer. Con horarios, radiografías, fotografías. Con la televisión. Con la nómina. Con la pérdida del pudor. Con exámenes médicos y todas las profanaciones al cuerpo. Y lo peor, Dios mío, con los deberes fijos.

Mala Saña! (Hazaña).

Fractal: Lo fugas y lo fluido

Este libro que nos trae la Red de Imprentas Estadales en su Capítulo Lara, es una mirada concisa sobre la imagen rebelde. Un conjunto de relatos breves donde el autor muestra una voz moderna. Lo oral y lo escrito se hacen ciudad, emoción y acción: “tal vez tu cabello se deje colar, junto a un leve aroma que me traiga el ruido de la avenidas en la madrugada”.

Ernesto Caldarelli, Barquisimetano, nacido en 1978. A participado en diversas publicaciones alternativas como: La uña enterrada de México, Subsuelo Insurgente, El Clandestino, Juventud RebeldeZine, Ganster Skazine y otros más formales como: Informe 7 y Reporte Confidencial. Actualmente cursa estudios de cine CIECA, donde fue guionista y director del cortometraje: “Mutantis, Mutandis” y dierector de “Un, Dos, Tres…”.


Exponemos aquí una muestra del libro:


Deux Ex Machina


Según lo que he escuchado por ahí, dios es caos, está en todos lados, es omnipotente, lo ve todo, es creador de todo, es inquisidor. Además no existe.


Atrofia


El mosquito quiso asomarse a través de la ventana, decidió pensarlo bien, antes de cometer la imprudencia. Tal vez, quién sabe, la prudencia podría llevarlo a terrenos de soledades e injuria.

Así que lo pensó durante trescientas cuarenta y cinco semanas. El último día de la semana trescientas cuarenta y seis, tomo la perilla de la puerta, la giró. ¿Salió? Tal vez, quién sabe.

Para adquirir esta obra visita La Librería del Sur en la Capital de tu estado

Norys está en Monte Ávila




La Barquisimetana Norys Saavedra Sánchez, fue publicada en Monte Ávila Editores con su libro Hilos de cocuiza. Poesía 1998-2008, Colección Altazor.

Este es un libro que cruza la memoria agria y luminosa, las resolanas históricas que vuelven a interpelarse, los lugares silenciados por la historia dominante, el guayabo y la ausencia, nuestra historia libertaria, deslumbrante y desolada. Por ahí van los tiempos de Norys, buscando redefinir verdades, haciendo pueblo en la escritura; volviendo a recomponer el tejido de la patria desde aquel grito discreto que es la fascinación.

Norys Saavedra Sánchez (Barquisimeto, Venezuela, 1972). Poeta. Participó como invitada en el Festival Mundial de Poesía 2007, en el Festival Mundial de Poesía 2008 y en el Encuentro de Escritores del Alba. Es autora del poemario De áridas soledades (2007).


Primera edición, 2009, 251 pp.
ISBN 978-980-01-1708-8


Para comprar este libro al detal lo invitamos a visitar las Librerías del Sur
y para hacer compras al mayor visite la Distribuidora Venezolana del Libro

Kelly Pacheco rompe el celofán




En el cuarto piso, apartamento 11, primer poemario de esta autora barquisimetana, cuyas imágenes y atrevimiento lo sitúa en un espacio diferencial dentro de la nueva literatura venezolana:

"Pero la idea, de que al abrir la segunda gaveta, voraces vaginas
saldrán de entre tus secretas cosas a morder mi mano, no acaba de convencerme".

Kelly Pacheco nos honra con esta publicación que incrementa el reservorio poético del Estado Lara y el país, dando muestra de su fertilidad y sobretodo, de ese punto de ebullición que hoy día vivimos al calor de una revolución cultural que incentiva el pensamiento crítico y creativo.

Ediciones Yo invita a disfrutar de esta obra publicada por la Red nacional de Imprentas, Capítulo Lara.

Otro libro de José Antonio Yepes Azparren



Escritura limpia, musical y erótica que aborda el cuerpo femenino con profundidad poética e inventiva verbal. Con Tú mi río de llamas, poemas para un cuerpo (2009) de José Antonio Yepes Azparren, editado por el Sistema Nacional de Imprentas, Capítulo Lara, se enriquece, como lo afirma Juan Liscano en su prólogo, la escasísima producción erótica en el orden de nuestra literatura.

SALVE

Reconquistado lecho en la herida que nos llama, ya incurable,
hacia un morir nunca consumado. Duración que alza la más hermosa herida
donde lo aparentemente informe se hace deseo, vigorosa forma de la piel visitada.

Cuerpos consumado en el baile del amor, motivados por el canto, por la palabra hecha música. Si bien es esta poesía de Yepes Azparren la búsqueda del poema como un todo sensorial, es también la búsqueda de un todo femenino, cuerpo y alma al borde del papel, o entre líneas o en el silencio:

Al borde de tu cintura donde tu alma está desnuda.

Asistimos así a una lectura vigorosa, reduccionista si se queire, que refleja una cosmovisión con tan sólo lo esencial.

LEJOS


L’ orrore e la meraviglia of it
Pavese

Donde la distancia
es la dolorosa ausencia del cuerpo
escucho lejos latir
mi corazón contigo.

Porque posees mi soledad
cae vertical el dolor sobre esta noche.

La sola noche sin fin.

Ejercicio de brevedad


Liz Rosbery Rojas Camacho, Barquisimeto, 1985. Profesora de Castellano y Literatura egresada de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador en Julio de 2009, actualmente cursa una maestría en Lingüística en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador.




Verónica camina por las calles cercanas al puerto, su cabello como colgantes conchas de nácar resplandece con la luna. Camina despacio mientras la música se aleja, el cortometraje de Roberto bailando merengue y besuqueando a Lucia le arranca llanto.


Juan Antonio desde la orilla inhala el aire húmedo y siente en su cuerpo el calor de la tierra, sus ojos se llenan de la luz de las casas y los rostros conocidos.


El paso lento de Verónica la deja sentir su pecho oprimido, las olas rompiendo en el malecón y el carnaval cesan en sus cavilaciones Juan Antonio lleva el peso del bolso que tomó para partir hace siete años, puede ver la calle vieja con el alboroto de las fiestas de agosto.


Verónica lamenta su mudanza a Lanceros, piensa que prefiere prestar servicios en el hospital de algún otro pueblo lejano.


Juan Antonio siente su corazón marchar como un barco que corta el viento, quiere volar, abre su boca para absorber el lugar de sus recuerdos. Corre, corre inagotable por la calle del centro persiguiendo a la música, y se maravilla al ver una mujer que con vestido blanco lo recibe, la mira y un impulso lo hace besar la boca que cree de avellanas.


Verónica sin percatarse se encuentra cercana al cuerpo sudoroso de un desconocido, del cuerpo con olor a sal que la besa inconteniblemente. La música regresa a sus oídos, siente que el mar baña su piel, y en las calles cercanas al puerto carcajadas y aplausos los miran.

Sin Título

Alvaro Montero. Barquisimeto, no conocemos su edad pero si sabemos que ha publicado bajo qué señal comenzó el fuego (Barquisimeto, 1973), Ciudad de Cólera (Caracas, 1978) y pertenece a la antología de jóvenes poetas de Lara y Yaracuy. Su intrincada poesía es una obra de orfebrería verbal.

Te quitaste el vestido primero te quitaste
las manos la cara las manos las piernas el
seno izquierdo las manos el derecho me quedé
con todos ellos y tus herramientas y el
trabajo de todos los días y el bombillo
donde bailamos la primera vez
caminar junto al ferrocarril
seguir la línea
las miradas en un cielo que debe volar hecho
pedazos
retorcidos en el azul
entre las aguas de los condenados
Solo añicos de cielo ladrón
y tu vientre podrá crecer en paz
Hablaste pasito susurrante arrullo de río
luego fuerte te dejaste la lengua puesta y
la garganta y las cuerdas vocales tensas y
los gritos y las consignas que mañana será
otro día y la mugre haciendo cuadros en
las paredes gritaste y desde entonces
si
desde entonces.

Wafi Salih



Poesía. Autor: Wafi Salih, Valera 1965. Residenciada en Barquisimeto. Tiene una maestría en Literatura egresada de la Universidad de los Andes. Hoy día colabora en casi todas las ediciones impresas de la revista YO ediciones.





Dios

Punto
que corta
Una recta
Alba
que divide
el día.

Soledad

Transita
por mi alma
contenida
un silencio
de nieve
Me imprime
un sabor
a inmensidad
la noche
como un relámpago
visible.

Mentira

Reptil
sobre
el pasto
Fértil
te reconoces
en el umbral
del signo
donde nada
acontece

Exilios

Fuera de mí
un infinito
desierto
hace morada
Me deja
con dimensión
de arco
en los largos
caminos de la noche.

Surrealismo Puro

Poesía. Autor: David Puertas. Barquisimetano, estudiante de la Universidad Central de Venezuela. Es colaborador activo del proyecto literario Yo ediciones.
Las variantes de lo maravilloso
en una plástica convulsiva

Un cisne corta los ojos
Un juego hace exquisitos
los cadáveres y el humor negro
No hay música
Bretón era un sordo y tu mamá también

El Automatismo psíquico puro
El ardid y las prácticas esotéricas
El Presidente está loco por su amor
El movimiento se hace universal
Los argentinos YO el Supremo
Los chilenos comen la mandrágora
Octavio Paz un invitado solitario

En las moradas se juntan los peruanos
con Vladimiro Montesinos en el Vladivideo festival.
En Colombia nace una peste llamada el nadaísmo
En Venezuela María de la Onza existe en los prados de la Talavera
de Nírgua, sólo su sombra está dotada del uso de la alquimia
y se da paso a una desconocida abnegada,
por la sabana azul de la lejanía

En los años sesenta se fabrica su techo para alojar a la ballenas y
en elecciones libres los sesenta crean la República del Este para
regocijo de los chicos
La visión totalizadora de una omnipotencia del deseo
Provoca el azar objetivo para la reunión de los contrarios
En un amor completamente loco, pero real.

¿Qué es un poema de amor?

Poesía. Autor: Kelly Pacheco, joven irreverente que además de cultivar la poesía, es educadora y conductora de un programa radial de cultura, en Radio Guachirongo.


Tu imagen solo
igualada a los amaneceres de Reverón,
/ a los paisajes
de Monet. Tus pieles
de seda , tu mirada Dalisina.

¿Qué es un poema de amor?
Tus labios como una raya
fina en la cara, fruncidos
de Indignación
por lo que le quieren hacer
a tu patria

¡Qué es un poema de amor!
En los ojos angustiados de una
madre iraquí que llora por su hijo
hecho pedazos.

¿Qué es un poema de amor?
En la silueta raquítica del
hambre.

¿Qué es un poema de amor?
Las perniciosas frases
de Bush pidiendo Paz.

¿Qué es un poema de amor?
¿Las iglesias?, que van a ejercer
/ presión llevando
a todos los felices feligreses
a los puntos de batalla
para detener la guerra.

¿Qué es un poema de amor?
Tu y yo y nuestro humano corazón,
que sin querer queriendo es responsable de todos los muertos.

Poética


Tratado de Poesía. Autor: José Antonio Yepes Azparren. Barquisimeto.



1

El poema, más que partir del silencio, aspira a él. Habría que agregar todavía: Los poemas más perfectos han sido escritos en la proximidad o sobre esos fondos de los silencios.

2

El poema es, pues, fecundado por el silencio o trazado por él. Pueden borrarse sus palabras, puede rescribirse o traducirse a otra lengua. Lo fundamental no es lo que dicen sus palabras, sino sus silencios. Alguien debió decir esto antes, inevitablemente.

3

Escribir desde el silencio es escuchar los primeros latidos del poema por venir. (Poema repleto de porvenir). En ese momento entramos en la nada sonora. Porque la nada no está vacía: es SUNYATA, que en sánscrito quiere decir; la nada está llena. ¿De qué está llena o qué contiene esta nada germinante o creadora? Del silencio de donde nace la palabra. Y en ese silencio hay música que nos va llegando de muy lejos.

4

La escritura comienza cuando el poeta comprueba que el silencio no es total, lo mismo que la oscuridad fue creada de luz. Entreoír las primeras sílabas y consonantes del poema, a partir de trozos o fragmentos de música apenas audibles que recién comienzan a llegar, significa la comprobación de que la nada o el silencio están llenos de revelaciones que el poema debe buscar.

5

Emprender la búsqueda. Escribir o asumir la escritura como quien cava hondo. Y ¿qué buscamos al escribir? Lo no escrito antes, lo no escuchado, lo increado, las revelaciones que trae consigo todo poema naciente.

6

No puedo creer jamás en un poema ni me interesa ninguno que no sea una indagación de una realidad otra. No sabida. No conocida.

7

Escribimos entre perplejidades en busca de revelaciones. No sabemos lo que nos será dado traer a la página en la blanco.

8

Seguir los latidos de un poema naciente. Escribir sus primeras palabras, sus primeras líneas. Es dejarse llevar por una aventura de creación. La escritura así expuesta es peregrinaje. Ir hasta los confines del mundo: Hasta esa nada secreta que no sabemos dónde está, pero a la que siempre accedemos si el poema que nos llama existe ya en un no lugar, en otra dimensión.

9

El poeta es un náufrago de muy lejos. La poesía, la palabra rescatada de un naufragio…escribí hace siete años.

10

Tierra de nadie. Nada. Lugar de la poesía. Territorio siempre por descubrir por primera vez. A nuestro regreso, no sabemos dónde está ni dónde hemos estado. Sólo tenemos la certeza de que hemos regresado de ese otro allá, que allí estuvimos.

11

No me queda ninguna duda de que esa nada a la que accedemos como el privilegio más inmenso y, a un tiempo, el más humilde del mundo o de la existencia, es el mismo lugar donde Dios habita o donde Él habita en nosotros.

12

Si somos creación del Dios y el mundo es también territorio de ese milagro creador, es natural que también exista ese lugar de la creación y que podamos visitarlo. Es natural, de igual modo, que sepamos que existe un umbral para acceder a él, pero es imprescindible que no sepamos dónde se encuentra. Es indispensable ese enigma y que las señales para llegar no existan. Llegaremos, si persistimos, por una magia que desconocemos.

13

Sí, la poesía es una forma de religión. No la concibo de otra manera. No concibo la poesía sin la existencia de Dios. Él, que es origen de todo.

14

Los hindúes hablan del Gran Brahmán, fuente y centro de todo conocimiento Y sostienen que está dentro de cada uno de los hombres que antes estuvieron, de los que se encuentran hoy entre nosotros y de los que vendrán luego… Ese centro o lugar nos habla si dejamos que el silencio nos invada. Indispensable es dejar los diálogos internos, entrar en reposo, en esa la nada donde nos es dado meditar. La escritura auténtica surge de esa meditación trascendente y secreta. No hay que hacer alardes de lo que muy pocos conocen.

15

Un poeta entrañable dijo que el primer verso nos los dictan los dioses. Yo diría asimismo que todo el poema no es dictado. Somos apenas traductores, apenas un instrumento para que el poema se cumpla, si somos capaces de traducir a plenitud esa sonoridad (esa nada) hecha música de donde surge, después del silencio, la palabra.
16

El poema nace por la música, se vuelve CANZONNE. Así la concebía Dante, el primero de los poetas de Occidente. No estaba equivocado. No escribimos de otra forma que traduciendo la música que va surgiendo de la nada a las palabras. Si traducimos con irreprochable fidelidad el poema que nos canta desde un más allá, el poema también cantará en nuestra lengua.

17

Ya lo dije antes: Ese más allá es la nada. Tierra de la poesía. Gran Brahmán. Lugar de la creación. Territorio donde nos espera todo el conocimiento. El poema como revelación y método de indagación... No podemos ser inocentes y creer que somos otra cosa distinta a traductores, los que tenemos la humilde tarea de traer de la nada, cada vez que nos es dado, un poema nuevo a nuestro idioma.

18

¿Mi po(ética) es una pretensión de humildad? La única pretensión del poeta es atreverse a ser traductor de lo que antes no existía.
19
¿Hablamos por quién o por qué? Por una voz que nos visita. Que esa voz sea de Dios o no, es cuestión de creencia o de fe. En mi lugar, no hace falta que diga cuáles son mis creencias; pues mi única ambición no es aleccionar a nadie: tan sólo escribir poemas.
20
Escribimos interpretando una música entre los silencios, buscando esas palabras que la música nos revela. Tenemos que afinar el oído. Estar a la espera del poema, vivir alerta en esa escucha.
21

Escribimos por fonación y por creación. La creación nace del amor a los enigmas y a la pasión por escuchar esa voz que nos va revelando no a un personaje que somos, sino a muchos otros que nos habitan.

22

No creo que al escribir, esa voz o voces varias nos inventen. Escribimos. Poblamos el mundo de palabras…

23

Lo demás importa muy poco o nada.

Pocas Cosas

Poesía. Autor: Pausides González. Caracas, 1962. Licenciado en Letras (ULA), Magíster en Literatura Latinoamericana. Actualmente reside en Barquisimeto estado Lara.
Un niño dice obscenidades en algún lado,
y sus palabras quedan lentas, abiertas,
Como si tuvieran silencio para un eco.
Los árboles,
y un cielo angosto tras mis hombros,
recibe buena brisa.
Es una tarde con sol de mucha gente,
gente haciendo lo suyo un poco más.
A cada aire,
sus esmeros, sus espantos.
Hubiese querido atrapar las palabras de ese niño,
mirarlas, tocarlas,
para saber de evidencias y certezas.
Pero tampoco está mal sentirse ajeno.
A veces basta un simple viento
para saber que hay árboles y pequeños cielos.
A veces, como hoy,
ninguna vastedad es necesaria entre lo narrable de los días.

Para no olvidar la Patriay otras delicateses

Autor: Carlos Angulo. Nacido en Francia, pero erradicado desde niño en el Tocuyo. Reproducimos aquí un extracto y la nota editorial de su libro “Para no olvidar la Patria y otras delicateses” de Ediciones Sueños Venezuela – El Cayapo: “¿Quiere hacerse rico? Reproduzca este libro y véndalo. El autor, así como los promotores no reclamamos absolutamente nada. ¿Cómo te quedó el ojo, propietario? ¿O es que la Revolución es una mera ilusión?
Cuando mueras
No lanzaremos tus cenizas al viento
Tu carne al mar
Tu cadáver a la tierra

Podríamos ofender las mariposas
Envenenar los peces
Irrespetar los lirios que brotan de otros muertos
Simplemente
Bajaremos
La poceta w.w.w.Bus

Coño e tu madre

***

Cada rancho es una carie de la ciudad
Que sea un dolor de muela en la boca de bus

***

La vanguardia es el pueblo
Es difícil comprender la revolución
Con nuestra pobreza cultural
Siempre estará adelantada a nuestro tiempo
La estúpida vida no alcanza
Para ver un sueño colectivo realizado

***

No debemos perdonar la historia
Porque nos la debe

***

Cómo estarás de sola
Que ya ni siquiera me haces falta

***

No se ha de vivir para la eternidad
Si todavía no hemos hecho
Lo que nos corresponde de posible

***

Si las estrellas trabajaran como mi papá
Se vestirían de kaki
En la noche
Cansadas dormirían
Y poco a poco
Se pondrían flaquitas
Y poco a poco
Se irían quedando solas
Y poco a poco
Se les iría acabando la risa
La luz y los años

***

Si no eres capaz
De comprender la posibilidad
De fundar juntos
Un país en colectivo
Entonces
Que sentido tienen los besos que nos damos
La amistad que nos une
El canto que me cantas
El verso que me dices
Entonces
Qué adiós puede matar con dolor
El sentirse ser parte de este sueño

***

Jesús

Te morías cada vez que sabías de una injusticia
Te ibas al fondo asfixiado de dolor
Te morías cuando de pronto
te sorprendía el beso en la mejilla
te dejabas caer
te goteaba la sinrazón
hasta destilar tenue rabia

Te morías casi siempre
Yo lo sé muy bien
cuando no hallabas qué hacer con la ternura
Yes, te morías
si la tierra en su vuelta una piedra tropezaba
aprisionaba una flor
o simplemente pasaba indiferente
ante tu guerra
Sí, te morías como un pendejo te echabas a morir.

Palabras

Poesía. Simón Rivas, 1956. Residenciado en el sector las Cuibas-Lara. Entregado promotor comunitario en aspectos culturales y de gestión endógena. Dirige junto a su esposa el centro cultural “Papelote”.

Dicen que…
Con una palabra Dios creó al mundo.
Con una palabra creó al hombre la mujer
Con una palabra creó las flores, el eucalipto, el dulce mango y la miel azucarada.
Con una palabra creó los mares y los ríos.
Con una palabra creó el amor y el sexo entre los animales.
Con una palabra creó la soledad, la tristeza y las canciones de Julio Jaramillo.
Con una palabra desató el nudo de las amarras lanzándolas al viento para que corriera libre por los campos.
Con una palabra cortó la cuerda con que la tortuga tenía prisionero al sol.
Con una palabra llamó a la guerra entre los hombres.
Con una palabra creó la paloma de la paz.
Con una palabra creó el primer paseo turístico en el arca de Noé.
Con una palabra amó a una mujer detrás del palo “Mata Siete”.
Con una palabra le dio una patada al balón, abriéndole un hueco a la capa de ozono.
Con una palabra nos enseñó a no creer en él. Con una palabra me dijo: ¡no escribas tanta pendejada!

Manifiesto


Poesía. Autor: Antonio Arráiz. Barquisimetano 1903-1962. Un intelectual y escritor de este siglo que sufrió las cárceles gomecistas, lo publicamos en esta edición porque en su tiempo realizó innovaciones vanguardistas. Este Poema, que pertenece a su libro Parsimonia, tuvo que ser editado en el extranjero pues estaba prohibido en el país.


Amo los hombres torpes, las mujeres confusas,
el pardo montón de carne con sudor y con vicio,
el pueblo, que con sus manos sucias,
escarba del suelo el pan para la boca.

Amo la inmensa Venezuela extendida en la noche.

Mas allá de los horizontes que cierran las estrellas
adivino los llanos, las montañas nutridas,
los negros bosques seculares,
en que vidas extrañas se agitan débilmente
y exhalan llamamientos.

Amo el inmenso pueblo que me llama en la noche.

Cuando ingiero el perfume fuerte de los salones
las sonrisas gentiles y los juegos de ingenio,
violento angustiosamente mi pecho sofocado.


Más que todas las finas siluetas marfilinas,
canto al amor oscuro de los caminos claros,
al salir la mañana, tarareando canciones,
que van a la anonimia de los pueblos perdidos
bajo cuyos aleros una pobre humanidad
busca vivir en paz.


Amigo, hay que ser duro…

Amigo, hay que ser duro. Duro como la vida.
Mírame cómo hundo, en mi tierra querida,
mírame cómo hundo el arado profundo,
el arado incisivo, el arado tiránico.
¿Crees tú que no siento su martirio titánico?
Siento tal, que creería que la tierra es mi carne,
y que rasgo mi carne cuando rasgo la tierra.

Sin embargo, mi amigo: mira cómo me inclino
entregándome todo al trabajo asesino,
mientras describe el sol su invariable camino.

¡Oh, y algún día las cosechas sorprendentes vendrán!
Amigo: ¡hay que ser duro!

La rosa es la mirada

Poesía. Autor: José Antonio Yepez Azparren; Poeta Barquisimetano. Este contundente texto pertenece a su poemario “Más cercano al día”.


Desde su comienzo la rosa quisiera ser sólo la mirada
Nunca el pensamiento de la rosa
sino el simple estallido de sus pétalos
La rosa que se abre frente a mí como un abismo
Un lento movimiento de su cuerpo en el aireatravesado por la luz.

La herida en mi dedo


Poesía. Autor: Norys Saavedra. Baquisimetana. Este poema pertenece a su poemario “Bisiesto”.


Cuando me corto el dedo pienso en ti
Me chupo las gotitas de sangre.
¿No sabes?
Qué rico que estés cual sanguijuela
en esta herida entreabierta, sutil
tierna, rosácea.
Puedo verte, te invoco,
Vienes a pasos, qué lento,
acudir a este banquete
cederte mi dedito regordete,
me lames, excavas mis entrañas,
te metes con la lengua en mi sangre.
Viajas, exploras, hundes.
Nos lubricamos el alma, nos ronda el gozo
Entonces veo tu risa; nos perdemos
para siempre en ella,
en este ligue
en lo profundo,
en la herida,
Cuando pienso en ti, nada más.

Fantasmas

Poesía. Autor: Carlos Eduardo López. Barquisimetano, educador, poeta, fotógrafo y publicista. Miembro fundador del grupo LEA, este poema fue tomado de su primer libro de poemas “Secreto y Vegetal”.


Estorban los seres de la nada
Los mancos, los arrollados del tren
los leprosos
Las mujeres madres antes del mediodía
También estorban las medias
los zapatos, la cáscara de los huevos
Los niños que limpian sus oídos con una bala
Los desaforados.

Estorba la basura
Los sembradores de campos baldíos
Los prestamistas
Los intereses de mora
Los eclipses
La usura, las antenas
Mentar la muerte renombrando amores.

Corro las cortinas
Tomo un árbol y lo cierro tras mis ojos
Cuezo un paisaje hembra
Y me dedico a poblar montañas
A levantarle la cara a la ansiedad.
Me arrojo por un despeñadero
junto a mis demonios sin techo.
Dejaré a la moscas
mi cadáver despeinado
Oloroso a piel de oso
A presa desparramada
Con su hedentina a humo
de leña verde y mojada.
Y la contracorriente lavándome los pies
y al cuerpo vacío que sostienen esos pies
Y la bandera descolorida Estorbando los caprichos naturales del viento.

Ese día en el fuego

Poesía. Autor: Ángel Alvarado Delgado. Nacido el 11/11/1950 en Duaca; este poema pertence a su libro CON AGUA DEL TRUENO.


Voy por esta calle vean navegando
ella se estira para que continúe. El atardecer
se ofrece como telaraña. Rasga las últimas espaldas.
Antes se alimentaba de otras ramas.

¿Qué es esa calle
una costumbre
cortina de humo?

Montaña arriba voy
tu ciudad me condena a darle vueltas
tu ciudad brilla superficialmente.

Montaña arriba corre la miel
desahogado, fuera del recuerdo
mirando lejos
puedo distinguir una alegría
moviéndose como si fuéramos nosotros.

Ahh, días de infancia
Sus aceras tan altas
Sus amuletos que antes me defendían del miedo
Ay, ya siento que han perdido todo su poderío.

Tuve que volar
seguir arriba
a veces tengo que descender
cuando hay truenos
cuando alguien mira arriba.

Metidos
En sombras que no merecemos
Allí nos damos las manos
Como para que no nos roce la noche siguiente.

Tu sangre todavía no contaminada
proteges
Si embargo no quieres salir
De una ciudad que todo lo pudre.