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La Bulla


Poesía. Autor: Frandius Cherubín. Radicado en Yaritagua y Licenciado en letras, esta muestra se titula “Poesía Negra-Verso Moreno” y está construida sobre la jerga y jocosidad de la dialéctica afro americana.


Tú te tá reyendo mío!
Y e’ que no te ha dao e’ cuenta
que’l cántaro se revienta
del agua que le haj metío
No me da caló ni frío
que po mí ya naíta sientaj
carota negra que avienta
siempre guarda su peíto
Yo me loj tragué toítoj
y hace rato di la güelta
gallina no tiene teta
ni que’l pollo eche mil píoj
Ayel juíte el amol mío
poniendome cacho en puelta
siempre viviaj muy contenta
y pa’ qué, yo amargao y bien fruncío
el desayuno era gritoj
el almuerzo a punta e’ piedraj
pa’ qué te digo la cena
broyo y broyo cá ratíco
Hojtinao yo he vivío
hajta guantando mi suegra
quej una margura e’ negra
yo, callao y resentío.
Tú te táj reyendo mío!
Me voy no ej pa’ da’ la güelta
hay dejo tuj pantaletaj
con el tufito podrío
me llevo el corazón mío
pa’ entregálo a otra trigueña
quedate llevando leña y que otro güela tus peítoj!

Cuentos breves de Pablo Amaya


Pablo Amaya, 1969. Poeta y escritor Yaracuyano residenciado en Guama. Ganador del IV concurso poesía y cuento de la “Librería Mediática” con mención destacada. Publicó en la revista digital letralia.com. Fue alumno del Poeta Español Jose Luis Muñoz Sáez, creador del sub genero de poesía llamado MUSA (de arte mayor o de arte menor) poesía tradicional con rima y medida.

El Dinosaurio

Ante el inclemente paso del tiempo, aquella verde y planísima llanura le sirvió de aposento y lo cobijo en su lecho, haciendo dulce y placentero su sueño con los elementos que la naturaleza le proporcionaba, tanto así que hasta hoy duerme profundamente, (camino mucho en aquella larga travesía buscando agua y alimento hasta caer rendido); el polvo arrastrado por el viento lo fue cubriendo lentamente hasta formar lo que hoy llamamos “montañas”, sin embargo a veces se mueve para estirarse o cambiar de posición, entonces ocurre lo que los humanos llaman temblor o terremoto de acuerdo a la magnitud del movimiento . No quiero imaginar lo que pasaría si despierta y decida levantarse a caminar; El Dinosaurio no se extinguió como piensan todos, solo duerme, allá esta, es aquella inmensa montaña, la ves.

El eterno

_Vengo por ti, llego tu hora simple mortal (dice la muerte)
_Mentirosa, quien dijo que tú, entidad inevitable participas a las personas cuando llega la hora de partir, no, tu llegas de sorpresa, no voy a ir contigo lo siento mucho, no es mi tiempo aun, además para que lo sepas, yo soy eterno.
Y la muerte se fue sola.

La vecina enferma

Esta vez sí creo que está enferma la vecina, no le han dado los ataques ni se ha desmayado, no grita como loca de dolor, pero está muy pálida y no para de hablar con su marido a pesar que el ya tiene cinco años de muerto.


El concurso

Cincuenta palabras para un cuento, no es mucho, pero que puedo hacer son reglas del concurso, que tema puedo abordar con estas limitantes: un cuento infantil, una fabula, una vivencia urbana, como recrear algo con escasas palabras sin deslucir la historia… ¡NO JODA! mejor no escribo un coño.
Desesperado

Bruscamente interrumpe su sueño, abre los ojos y con cierto recelo echa un vistazo a aquella desconocida habitación, no sabe como llego ni el ¿Por qué? esta allí, la intranquilidad se apodera de su ser, comienza a dar vueltas de un lado a otro en aquella inmensa cama que no es la suya, se percata que a un costado de la cama hay algunas hojas de papel varios lápices y colores, toma un lápiz con mucha torpeza( quizás tenia sueño aun) trata de escribir sobre el papel, tras algunos garabatos sin sentido suelta el lápiz y arremete contra el papel rayado, con desesperación y fuerza lo arruga lo lleva a su boca luego de humedecerla con sus labios lo rompe y arroja al suelo, continua algo desesperado, comienza a transpirar mucho, vuelve a coger el lápiz, trata de escribir pero no logra coordinar los movimientos de su mano, está muy nervioso, grita muy fuerte al mismo tiempo que arroja el lápiz al suelo, comienza a retorcerse y patear con furia la cama, da vueltas como loco, suda muchísimo más, ya cansado en medio de tanta desesperación comienza a llorar y a llorar, con un llanto muy fuerte como si un gran dolor lo hubiese invadido, rápidamente abren la puerta de la habitación, es una mujer, al verla se incrementa el llanto y el pataleo, ella se acerca lo toma en sus brazos, el se va calmando lentamente, ella seca el sudor de su rostro y cuello, tiene la nariz tupida, cuando intenta limpiarle comienza a llorar con intensidad nuevamente , hasta que madre al fin, lo acurruca y llena de mimos, descubre su pecho y procede a amamantarlo, luego le dice: _ya bebe ya, tranquilo no seas malcriado, mira lo que hiciste, le dañaste toda la tarea a Paola, ahora no va a querer ir para la escuela.


Aquella canción

Ella ya no oye aquella canción que le dedicara su enamorado, no quiere recordar aquel amor que tanto le juraba, nunca le creyó, por eso lo rechazo de todas las formas posibles.
El ya no oye aquella canción que dedicara a su enamorada, no quiere recordar aquel amor que tanto le juro, nunca le creyó, por eso lo rechazo de todas las formas posibles.
Ella y el (cada quien por su lado) sin querer algunas veces oyen aquella canción y extrañamente suspiran por lo que pudo ser un gran amor.

La vedette.

Ahí está ella, hermosa, en medio de todos, como joven debutante llena de nervios antes del baile, sola en medio de ese mar de piernas masculinas que aguardan el inicio para tratar de conquistarla, divertirla, demostrar sus dotes, ganarla para sí. Ella erguida disimula calma ya casi es hora, luce impecable sobre la verde alfombra que resalta su blanca y joven piel, tiene el peso ideal ni una libra mas ni una libra menos las medidas que todas envidian, sin desasosiego espera el momento de deslumbrar con sus caprichosos movimientos, danza que atrapa a miles que hace que ni un instante dejen de observarla, hora y media de éxtasis total, fascinación que concluirá con alegrías o tristezas compartidas o no, pero en fin, es el resultado de la pasión que ella despierta.
Ahí está ella, como la luna llena con su brillantez que inspira y enamora, aguardando por el juez principal que se acerca con su formal traje a pasos lentos conversando con los dos capitanes al centro del mágico alfombrado, para dar el pitazo inicial de este emocionante encuentro donde ella es la vedette principal del show, desde ya se imagina atravesando el arco triunfante, girando rápidamente con su mágica danza y la gente presente explotara de alegría y cesaran los canticos de guerra para gritar todos eufóricos a una sola voz el gol
.

La Tormenta


Maigualida Pérez. 24-09-1960. Nirgua- Yaracuy. Este cuanto pertence a su libro "Cuentos Circulares".

Saliendo del edificio es cuando se siente la fuerza real del fenómeno que desde la ventana -adentro- parecía una lluviecita más. Con el efecto sonoro y luminoso de siempre, pero en el espacio abierto, al contacto con el elemento un escalofrío recorrió toda mi humanidad al caerme la primera gota. Arrastrada por los vientos, mi tormenta tropical se desplaza, con velocidad racheada de 1 millón de años-luz a lo profundo de mi interior. En la oscuridad de la noche, enrrumbo los pasos hacia mi destino, pasando grandes charcos de agua sucia que empantanan hasta la rodilla, imposibilitando el avance ante la
furia que baja desde la montaña con bramido estrepitoso y hace telón de fondo de cada trueno ensordecedor, retumbando en las paredes de las casas y quedando preso en cada callejón como los ecos divinos que anuncian el gran castigo.
El conjunto de vibraciones que al penetrar la cavidad del oído estimulan la necesidad de protección y seguridad se expanden por toda la estructura corporal provocando temblores espasmódicos de frío y miedo. En la pendiente a subir, la lluvia despierta el pánico que genera la descarga eléctrica zigzagueante y arremete contra la húmeda tierra en pleno, enfriando hasta los tuétanos y provocando que el equilibrio mecánico evoque hacia el laberinto inestable que dormía placidamente, intentando vertebrar el eje que se extiende de un lado a otro en la memoria.

En la aparición del rayo, de ramificaciones oscilantes se desgarra el cielo nocturno con su destello, iluminando hasta el mas oscuro de los pensamientos perversos; esos que se esconden entre la urdimbre y la trama del ser, para pasar inadvertidos ante el conciente y moverse libremente en el líquido oscuro circulante del inconciente. Todo el callejón quedó iluminado de un azul transparente repleto de sombras que juegan a las escondidas, queriendo atraparme con escurridizas manos que se difuminan cuando apuro el paso; cansada, empapada y aterrada. Moviéndome por el centro mismo de la calle, cruzo, tratando de ver lo que la precipitación permite, pero son los espectros de la noche, los que con intervalos armoniosos en una progresión de tiempos para producir interrupciones en mí espacio, intentan la
celada. La ropa mojada, succionada al cuerpo permite develar secretos inenarrables y los pies encerrados, se arrugan como un antiguo pergamino; las rodillas chocan la una contra la otra haciendo tambalear esta estructura anatómica, casi desconectada cuando otro rayo cae mas cerca, provocando un corto-circuito que deja todo a oscuras. Un hombre vestido de negro, que salta de una casa vecina, vió como mi cuerpo despedía un ligero resplandor y un vaho de humo blanco, mientras atravesaba la corriente que arrastraba piedras, basura y trozos de árboles. Intento atrapar el objetivo haciendo un ejercicio mental, pero el comportamiento óptico da fidelidad al espectro real. La tormenta se expande y entre tanta oscuridad, parece que no voy
a llegar a puerto seguro.
Los relámpagos, cada vez más intensos y el terror colocan grandes obstáculos. Mi objetivo está a la vista, pero -aún- hay una calle llena de furia liquida con objetos cortantes por transitar. La respiración se entre corta y mi mandíbula baila en un traqueteo ensordecedor por el abismo oscuro y aterrador. Con dudas veo a través de la noche, y temblorosa, toco el metal. Calzo la llave… y entro.

Poemas de Mardeli Gil


Mardeli Gil, Nirgua 03-11-1980. Licenciada en Administración y poeta destacada, su poesía muchas veces cruda, revestida de sentenciosas y orgánicas afirmaciones, sostiene voces bíblicas utilizando éstas para metaforizar el concepto de sus piezas.


Duele el corazón

Después de amar con todo tu corazón
Desde los tuétanos hasta lo más profundo
Me arrepiento de haberte conocido
Así como Dios se arrepintió de nosotros
Y le dolió de corazón

Si vienes a acariciarme….
Memoria del pasado
E imploras pasar…

No es un final feliz

Días de días
Noche en tus noches
Deliciosos amaneceres
Y dulces atardeceres
Se frunce mi destino

Eres un monstruo
La mentira brota de tus labios
Cual miel de rancio panal

Las montañas cayeron
La brisa se dejo ver
Se te cayó la mascara
Desperté de la hipnosis
Tarde pero temprano…

Adiós


Alfonsina Enrriqueidy Piña. 25 de Septiembre de 1998. San Felipe. Actualmente reside en Guama Municipio Sucre, y es miembro del movimiento literario "Verbos Subversivos".

Yo conozco la sombra detenida
la soledad suculenta
la envestida superficie de lo cotidiano
el incolor endulzado
la llave del vientre en su propio desgarro
la llama inventada por los autobuses
la barbarie exhausta
del barco y la incertidumbre.

Yo conozco la sordera lactante
bajando en destellos
las balas clandestinas
las filas de la resistencia
el altitonante grito que se desploma
el ejército errabundo
que viene y va.


Yo conozco a los seres abatidos
en la persecución del impulso
el escarmiento del tiempo
los agobiados vacíos después
de leer a RIMBAUD
los atrincherados dialectos
en el equinoccio del alma
la furia sangrante
como buitre aéreo
la luna, el sonido
y el crepitar envenenado
por los escupitajos del golpe.

Yo conozco a la brújula
Al carbón perturbado
Al hurto exacto de la textura.

Yo conozco el camino
La piedra en el diente
La quebrada moribunda
Yo conozco…

Yo conozco el túnel

Túnel devastador
Tatuado a mí ombligo
En pinceles hacia el reposo
De la última salida.

Yo conozca la simiente
La palabra única
Fundida
Abrazada al suelo
Servida en condena
Despiadada en su reflujo.

Yo conozca la palabra jamás olvidada.


Abrazo de Sol

El sol abrazó a la ola
y el niño sostenido sobre la arena
sonrió, sus ojos eran céfiros lacrimógenos
como enjambres ruborizados en rebeldía.
yo; contrapuesta y vista
por las coladas columnas
de aquellos enigmas abarrigados de palmeras
lo miré.
A lo mejor estaba palidecida
como un huracán batiente
para no comprender aquel momento.

Hablando con Manuel Barreto




Egresado de la Escuela de Literatura de la UCV es escritor, poeta y ensayista. Escribe para diferentes medios impresos regionales, vive y trabaja en San Felipe, Estado Yaracuy. Actualmente dirige el CETA (Centro Experimental de Talleres Artísticos) ubicado en la capital yaracuyana.

ENcontrARTE: ¿Qué es el CETA?

MB: El CETA es una institución independiente que se fundó en 1980, aquí trabajamos el Área Literaria y las Artes Plásticas: pintura, dibujo diseño gráfico etc, experimentando con las nuevas generaciones, se imparten talleres a los jóvenes artistas, tanto de aquí como de las zonas aledañas e inclusive de Barquisimeto.

Además tenemos una editorial que se llama La Oruga Luminosa, que también era el nombre de nuestra revista literaria que era de excelente calidad y salió desde el año 1980 hasta el año 1992.

En esta institución trabajaban ocho personas hasta el año 2001. En ese año la Dirección de Cultura del estado durante la gestión del ex Gobernador Eduardo Lapi eliminó el subsidio que recibía esta institución. Muchas actividades se tuvieron que paralizar. Ahora por suerte la situación ha cambiado y con el nuevo Gobernador Carlos Jiménez volvimos a recibir los recursos.

ENcontrARTE: ¿Los jóvenes asisten a los talleres?

MB: Si, a pesar que en los últimos cuatro años la situación fue muy difícil y tuvimos que implementar casi una “Cultura de resistencia” ya que el movimiento cultural yaracuyano estaba prácticamente paralizado y desarticulado. Durante la administración de Lapi se construyó un moderno museo en San Felipe pero los artistas estaban totalmente desamparados. El museo se ve, los artistas no.

ENcontrARTE: ¿Cuál es la situación del movimiento artístico cultural en Yaracuy?

MB: Aquí existen muchos artistas populares y no populares también. Tenemos buenos poetas y escritores. De aquí era Edgard Jiménez un gran artista plástico e intelectuales como Gilberto Antolinez ambos ya desaparecidos. Gilberto era un gran conocedor de la cultura aborigen y de las culturas americanas. Pero actualmente hay mucho talento joven también.

ENcontrARTE: ¿Porqué crees que las actividades culturales que se desarrollan en el interior de país no tienen mayor divulgación y trascendencia a nivel nacional?

MB: Porque no se difunden lo suficiente. Cuando nuestra revista funcionaba tenía alcance nacional y daba a conocer los trabajos de los artistas y escritores de la región. Deberían existir muchas iniciativas como estas a nivel regional y en los diferentes estados del país. Creo que es en este sentido que ahora está trabajando el CONAC. Con la creación del nuevo ministerio existen planes para descentralizar la cultura que hasta ahora ha estado demasiado concentrada en la capital. Ya que la provincia también existe.

Nosotros esperamos reflotar la revista muy pronto. Para contribuir con esta tarea.

Existe mucha actividad cultural en el interior del país que con frecuencia pasa desapercibida. Esto tiene que cambiar. Eso es lo que esperamos.

ENcontrARTE: ¿Crees que la actividad cultural puede florecer en la provincia?

MB: Creo que si, si se llevan a cabo las políticas correctas. Hubo muchos artistas e intelectuales de aquí que se fueron a vivir a Caracas o inclusive afuera de Venezuela. Pero yo no, yo me quedé aquí y creo que hay que trabajar para el desarrollo artístico regional. Porque la cultura es parte integral y avance global de una nación.
UN POEMA DE MANUEL BARRETO:

BALADA A EIRA Y A MARY


Apenas apunta el amanecer
y ya estamos entre aguacates
girasoles y paredes de madera
que sostienen libros y revistas


apenas oigo el pajaro
y ya estoy de regreso
y dan las cinco
o las ocho que se yo
y llega la noche
y veo la luna
y la toco con mis dedos
y ya no me muerde como antes
ultimamente la luna
se comporta como un diosa

Soñador de Sal


Yony Osorio (Independencia estado yaracuy; 1958) Licenciado en lengua y literatura por la Universidad de Carabobo, Formó parte de la Casa de las Letras “Gilberto Antolinez”. Dirige la Revista Zona Alterna de la zona educativa del estado Yaracuy.

Espero en silencio
la gran parada
el único pasaporte
la gran respuesta
la infinita solución
el expreso final.

...

A cada instante
veo mi muerte
en un rincón temblando.

EL Emisario, un libro de Gabriel Figueredo



Gabriel Figueredo, Yaracuy 1981, nos presenta El Emisario, El Perro y la Rana 2010, un conjunto de relatos breves, donde precisión y fluidez confluyen para mostrar la vida desnuda de sus seres cotidianos. Ambición, homenaje y parodia atraviesan las páginas de este libro de cuentos que viene a enriquecer el panorama de la nueva narrativa venezolana.


El mosaico de historias y personajes que el autor nos revela en cada página da cuenta de la mirada de un joven que escudriña su entorno, lo cuestiona, lo parodia e interpreta. Desde una nueva versión para la célebre novela El Viejo y el Mar, hasta la mirada morbosa de un minusválido que se deleita con “Un mundo, que a pesar de su indiferencia, es su mundo (…) La infinita cantidad de zapatos andantes; zapatos pulidos, gastados, lejanos. Un mundo de piernas, de glúteos y quien sabe que más”.

Se cruzan en la cuentística de Gabriel Figueredo mundos que coexisten sólo delante de quien sabe ver, pueblos donde el asesinato de un bambinero se hace tan popular que llega a representar el atractivo más importante para los turistas; un grupo de escritores que odian al jefe, pero al perderlo, corren en busca de sustituto; hombres celosos que matan rivales, niños que sueñan matar a sus padres, todo con un lenguaje desenfrenado, natural, casi una conversa fluida que sólo se ve interrumpida por algunos excesos de adjetivación que el autor sabrá depurar con oficio y relectura.

Destaca de entre la selección el cuento Súbditos, muy atinado para cerrar la muestra. En este relato el autor consuma las estrategias que viene desplegando en los textos anteriores y logra, a partir de una interesante premisa, la precisión, la fluidez y la esfericidad que exige el cuento moderno. La intromisión de una voz en segunda persona, cuando el cuento está narrado en tercera, añade un carácter de omnisciencia que eleva el cuento en su punto álgido.Es ahora Gabriel Figueredo una nueva voz dentro del nutrido movimiento de narradores breves que hacen vida en el Yaracuy destacándose a escala nacional e incluso internacional, siguiendo las buenas marcas que han legado reconocidos escritores como Rafael Zárraga y el mismo Gabriel Jiménez Eman.

Juan Manuel Parada
Editor

Los Bolsas También escriben


El autonombrado “Poeta desconocido” (Miguel Lugo Zavala) ha presentado a la crítica su libro de poemas, canciones y refranes populares. Muchos de los maquilla e impregna del humor puntiagudo que siempre le ha caracterizado.

Con este libro, el cantor yaritagüeño, deja las filas de la ineditez para engrosar las no pocas plazas de la literatura venezolana. Aportando un sinnúmero de reflexiones selladas por el imaginario del autor: “En la vulgaridad del pobre, esta incluida la lealtad, la honestidad y el sacrificio”

Veamos algunas reflexiones del poeta desconocido:

Los seres humanos cargamos sobre nosotros mismos dos enemigos implacables:
¡La lengua y el órgano sexual!

Cuando una mujer sin haberse casado sale descuidadamente embarazada, se dice jocosamente que la pobre metió la pata. Pero se pasa por alto de manera deliberada el hecho de que quien la embarazó fue el que metió algo que no fue precisamente la pata.

Aquel que nunca progresa, es porque el rabo le pesa.

En la sapiencia del prepotente, se oculta en forma soterrada la falsedad y la traición.

Lo vulgar, lo obsceno y lo morboso es el complemento abstracto, intangible e inevitable de todo cuanto nos rodea.

El matrimonio es una especie de cuartel militar, en donde trinfa quien tenga mayor número de municiones.

Tener un hijo, es tener bolas… Tener cuatro, cinco, seis o siete hijos… ¡Qué bolas!

Si usted desea comprar este libro llame al editor de Zavala (Tito Mendoza): 0424-5502456.

El Demonio Raquítico




Marco Tulio Gentile 1978. Narrador, poeta y editor Larence residido en Yaracuy. Este cuento se tomó de su libro "El Demonio raquítico. Publicado por la Editorial El Perro y La Rana. Ha publicado también un libro de poesías titulado "las grietas del Sol".




El demonio raquítico.
Dios estaba sumamente preocupado y una mañana vino a buscarme para que diésemos a dúo un recital en el cielo con motivo de la nueva promoción de Querubines que estaba preparando desde hace millones de años cuando Lucifer fue dado de baja porque estaba llamando a la insurrección de buena parte del cielo y promoviendo la aplicación de una ley que prohibiese al mismo Dios crear y amar a los hombres.

Jesús estuvo divino con la Guitarra y los Apóstoles se lanzaron el mejor baile coreografiado que se haya visto jamás en la eternidad desde que Dios creó la ley universal de atracción gravitatoria de los cuerpos celestes y como yo no podía estar a la altura de tan grandes acontecimientos dejé que Dios dijera el primer verso para después agregar la palabra: Amén.

El cielo entero aplaudió mi participación.

Quemando a Venezuela


Cuento. Autor: Juan Manuel Parada, 1980-Yaritagua. Este cuento pertenece al libro "Quemando a Venezuela y otros Relatos" Seleccionado para su publicación por el Certamen Mayor de las Artes y las Letras que auspicia anualmente el CONAC.


Se volteó sobre su costado derecho y con el rabo del ojo miró la telaraña aferrada a la pata de la repisa donde reposan sus libros y apuntes cubiertos por el siempre compañero del descuido: el polvo. Los intensos rayos de luz que se deslizaban de manera hábil por las rendijas del techo le indicaban, a su experimentada percepción, que eran más de las nueve, y el sudor que brotaba de su piel, aun con el ventilador a dos metros, era señal de un día insoportable.


Estirando la mano hacia la desordenada mesita de noche alcanzó media cajetilla de Belmont y el yesquero; parsimoniosamente sacó uno, lo miró con ojos inquisidores -Como tratando de conseguir algo en la palabra Venezuela inscrita a lo largo, alguna respuesta o el esclarecimiento de un enigma- y se lo llevó a la boca sostenido por el pulgar y el índice. Aspiró como si jamás tendría de nuevo la oportunidad de respirar, y la bocanada fue tan espesa y prolongada como las grises nubes de invierno.


A simple vista, su atención se posaba fija en los haces de luz que se colaban por el techo, pero sus pensamientos eran un ir y venir entre preocupaciones y sueños; las primeras por las responsabilidades del trabajo en la planta de televisión y los segundos por las ansias de dejar un algo... una huella profunda que contribuyera en la formación de las generaciones que le seguían. Dejó fluir otra bocanada de vida y giró la mirada hacia la derecha, otra vez sobre la repisa...


Tantos libros que hablan de todo y tú aún no consigues nada, quieres marcar un hito; no sabes cómo. Pareces un condenado a desaparecer de la historia antes de morir, ¿una vida así para qué llevarla? ¿Será mejor dejar de existir? Tus pensamientos pobres y cobardes son tu propia esclavitud, las cadenas que marcan el límite de tu capacidad; jamás harás lo que deseas; no sabes cómo empezar, qué hacer...


Sus ojos grandes como almendrones secos reflejaban que en ese momento por su cerebro no pasaba más que un simple registro de lo que estaba observando: fotografías superficiales de su entorno de siempre; y no era así, el soliloquio perenne en su cabeza no lo permitiría. Ya de Venezuela sólo quedaban las tres primeras letras: el resto fue consumido por el fuego que él avivaba cada vez que aspiraba su cigarro. Todos los días era el mismo laberinto existencial; la concentración se tornaba difícil mientras calentaba su motor creador: ideas de toda dimensión brotaban de su materia gris formando un tejido intrincado que lo hacía vagar desesperado. Al volver a ponerse sobre su espalda sintió que el lugar donde estuvo viendo el techo estaba humedecido por su sudor mañanero...


Así perdiste la juventud y así perderás toda la vida: entre sueños que no se cumplen, ideas sin fundamento; queriendo hacer algo por los demás cuando aún no has hecho algo por ti. Ni siquiera una teoría de lo que serán tus futuras acciones. ¡No sabes lo que quieres! Pobre infeliz con suerte, un trabajo como productor que a más de uno da envidia, pero no es eso lo que te llena, quieres marcar un hito, pasar a la historia de la humanidad... cualquiera puede ser productor, pero no cualquiera influye en la mejoría de la raza humana. Tu juventud fue amarga y frustrada... ¡así será tu existencia!...


Se sentó en la orilla de la cama y posó la mirada sobre la alfombra que sostenía sus pies descalzos. La brisa del ventilador le agitaba muy leve los cabellos, tan leve, que no se comparaba en una coma con lo agitado de sus pensamientos. Caminó hacia la repisa y tomó el desgastado Ariel que leía a menudo. Dispuesto a quemar de nuevo a Venezuela y a ennegrecer un poco más sus rosados pulmones, cogió otro Belmont y el yesquero, se arrellanó en su lecho y partió sin inmutarse en la barca de la lectura hacia rumbos desconocidos.

Insurrección



Gabriel Figueredo. Coordinador de la librería del Sur de San Felipe. Narrador y poeta joven del estado. Este texto fue seleccionado ganador en el taller permanente de literatura en el portal de Ediciones Yaracuy Oculto.


Antes de hacer el bautizo del libro, el autor había leído cientos de veces la novela; no podía evitar la emoción cada vez que llegaba al momento donde los tiburones se comen el gran pez que atrapó el viejo. Ya cansado, el viejo no quiso seguir sufriendo ese momento amargo y se lanzó al agua para luchar con los tiburones. El resto de las páginas quedaron vacías; y una mancha de sangre cubrió las hojas lentamente.

Esto dice vallejo

José Luís Ochoa. Poeta, Médico, Psiquiatra y Docente Universitario. Actualmente reside en san Felipe. Este Poema pertenece al libro Cantos Hiperrealistas (Grupo Editorial Eclepsidra,1997) Nos fue donado por el autor en el Encuentro de Poesía en Honor a Caupolican Ovalles, lanzado desde el Ateneo de Barquisimeto.


(A Lázaro Álvarez)



Esto dice Vallejo: hay que pensar
con la mente más blanca
y mirarse el ombligo desnudo
cuando duele
el dolor más humano
cuando duele más allá de este reino
de los cielos oscuros.
Y entonces volver a pensar
en uno mismo y en su hermano
y mirarse las manos vacías
con los ojos más tristes y más tiernos
que hayan visto a este mundo
cuando viaja el hombre con su herida primera
y con su pensamiento
-siempre transparente
siempre pensamiento-
más allá de este reino
habitado por nosotros
los aventados por el remolino
de la desesperación
los que abren la boca y reciben por gracia
la piedra que golpea
alimenta y acalla.

Esto dice vallejo: aquí están
contemplen su muerte más tierna
pensando con su muerte más blanca
y miren el ombligo que guarda
el murmullo amoroso
de estos dulces intestinos.
Y lleven así sus ojos más tristes
-perdonen tanta tristeza-
al fondo de las aguas vacías
al fondo de sus manos vacías
las mismas que algún día calmarán
la sed de otras manos
tal vez las de el hermano más solo
aún no nacido
aún no arrojado por la boca sufriente
del mundo.

Esto dice vallejo
un jueves de aguacero
-como hoy es el mío
y es el tuyo-
desde su dolor siempre agradecido
siempre entristecido de poeta
de animal y de hermano
-que también es tuyo
que también es mío-.

Los niños


Andrea Puzzar. Barquisimeto. 13 años.


Panal dulce puro
fresca flor de Mayo
naciente al suspiro del alba
empalagante
pedazdo de nube
Sol de noche
Lucero del día
Esperanza de vida.

Día de clase

Poesía. Autor: Rosa Roa. Táchira, 1944. Poeta y escritora de literatura infantil residenciada en Yaritagua, ha publicado en varios medios literarios, entre ellos la revista “Caminos” y los cuerpos de literatura de El Impulso y Yaracuy al Día. La editorial Romor publicó su libro “Golosinas” editado también en Alemania.

Cinco roedores
a la escuela van
con sendos morrales
que les dio mamá.

El sabio don gato
clases les dará;
y si no aprendieran
los reprenderá.

Pero cuando toda
su lección ya sepan
dará de merienda
queso con arepa.

Los alumnos salen
con algarabía…
(¡Ronronea don gato
Con gran alegría)

Sueño de libertad o una locura

Pablo Amaya, Guama. 40 años. Finalista en concurso del centro poético de España. Publicado en www.predicado.com , www.letralia.com Edición 117. En el 2004 ganó el concurso la librería mediática con mención destacada.
Quiero seguir la vida libremente
puedo ser asaltante o sacerdote,
quizás un gran señor o un indigente
o que de mi intelecto el arte brote.

Tal vez un usurero incompetente
un cantante de rock con un buen mote,
además de un inútil presidente
quisiera ver mi nombre bien grandote.

Para en mi libertad ser bien realista
y no ser como aquel especialista,
que donde pone el dedo crea desastre.

Si digo quiero ser un vagabundo
sepan que estoy tranquilo y no confundo,
solo quiero vivir sin tanto lastre.

Sobre la hierba


Poesía. Autor: Lázaro Álvarez. San Felipe, 1954. Ha publicado Asidua Luz y La Oruga Luminosa. En verdad no sabemos si vive ni conocemos a este poeta, por esa misma razón difundimos sus versos para el que se mantenga viva una pluma tan encumbrada como la suya.



El que mira el cielo no piensa
en el vacío de ninguna cosa.
Ni en la muerte ni en ningún sin sentido.
Mira sólo el cielo abierto
y las nubes que pasan deshaciéndose lentas.

Sin título

Poesía. Autor: Adolfredo Brizuela, San Felipe.

Ayer olvidé decirte que te amo
Olvidé decirte que también soñé contigo
Sólo que en mi sueño había música, pájaros, flores
Una playa ahogada en los azules
Ayer soñé contigo y el viento traía de tu sal
Ayer soñé contigo y jugábamos ser magos
Y yo, como buen aprendiz extendía mis dedos de flautista
Apuntaba a tus pezones, levantándolos, suave y lentamente.
Y el rosa iba del rosa al rojo y del rojo al púrpura
Allí, se olvidaron las palabras mágicas
Y la varita era asunto de más tarde, en otro escenario
Sin espectadores que aplaudieran
Allí no había lugar para le análisis de discurso
Ni estructuras profundas que pudiesen doler
No se caía “en guerras solitarias”
Ni se perdía la capacidad de asombro, la poesía no huía
Allí, sólo había un espacio para dejar en la boca
El sabor del beso no dado, la palabra que nunca se dijo

Ayer soñé contigo amor mío.

La Palabra

Poesía. Autor: Pedro Pérez Perazzo, 1945. Venezolano del estado Yaracuy. Este poema pertenece a su libro “Los Conjuros”.


Ya dije que eres vaso
y lo repito.
Vaso
para llenarlo
con el aroma entero
y el color
de la rosa.
Vaso
en donde caben
todavía
el mar y la gaviota.

Pero no sólo vaso
del paisaje.
Ante todo
lo eres
para el hombre.
Para verter allí
sus propias manos.
Para dejarlo pleno,
cada día,
de su verdad
-sonriente y dolorosa-
Pero suya.
Pleno de su esperanza
y de su fe
que son banderas.

Vaso
también para sus esperanzas
y para su tristeza
cuando el zumo que encierra
dice
lágrima.

Y porque eres vaso
hay que llenarte
siempre.

Vacío
de nada sirves.

Y si el acaso
te presentan así:
nada por dentro,
se te rompe
el encanto,
la magia
que te une a la gente.

Ya no puedes armar
el diálogo del hombre.
Y ninguno
se atreve
a levantarse
hasta los aires
de la poesía,
que no existe
-tampoco- en el vacío.

Detrás de todo no somo más que unos miserables


Poesía. Autor: Danis Gentile. Barquisimetana de 18 años residenciada en San Felipe, Yaracuy. Es artista plástico y cultiva también el Teatro.


Hay una puta de piernas cerradas por mundo, que canta una quirpa universal llamada “Añoranza”, sus ojos acostumbrados a cerrar al alba se han olvidado de los colores, sus senos marchitos y largos como el tiempo ya no dan de comer a sus hijos; y sin embargo, seguimos naciendo muertos. El capitalismo podrido como dadiva en navidad le ha obsequiado el desempleo, la hambruna y un aspecto famélico. Caminando quiso enamorarse cientos de veces, hasta que al fin supo que el “amor” es la invención de un poeta para mitigar su necesidad de reconocimiento. ¿Cuando besaremos el beso de Dios?